El poder político se resiste a sacar las manos de las cajas

22 de junio de 2010 (12:57 CET)

La reestructuración de las cajas saca a la luz la Quedan pocos días para que se termine el plazo para acogerse a las ayudas del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). La reestructuración de las cajas de ahorros es eje de la reforma del sistema financiero, lo que va a permitir una disminución drástica de sus costes y asegurar su supervivencia, según informa Capital Madrid, su apartado Tendencias. Sólo nueve entidades siguen en solitario: Ibercaja, Caja Badajoz, BBK, Caja Círculo de Burgos, Caixa Ontinyent, Caixa Pollença, Kutxa, Caja Vital y Caja Inmaculada (CAI). En el camino han quedado Caja Castilla-La Mancha (CCM) y CajaSur, intervenidas por el Banco de España.

Un nuevo mapa financiero de España ha quedado dibujado y de su diseño final se desprende la enorme influencia que en el proceso han tenido los gobiernos autonómicos y el gran paralelismo existente entre la solución y la estructuración política del Estado, aunque en su desarrollo, se ha producido más de una sorpresa como consecuencia de la rebelión protagonizada por algunas entidades díscolas, guiadas por reacciones localistas, que han dado al traste los originales dibujos realizados en su día por los dirigentes políticos regionales.
Junto a concentraciones con rancio sabor nacionalista, encontramos otras en donde los intereses o afinidades políticas han surtido efecto.

Así, mientras Catalunya ha seguido enrocándose sobre si misma con tres fusiones que muchos califican de endogámicas, Catalunya, Tarragona y Manresa; Sabadell, Terrassa y Manlleu y la absorción de Caixa Girona por la Caixa y al mismo tiempo poniendo todas las trabas del mundo a los intentos de alguna entidad "sediciosa" para aliarse con otras de fuera de dicha autonomía; Castilla y León demostraba su poca entidad y cohesión territorial viendo como tres de sus cajas -una de ellas de la Burgos natal de su presidente- se embarcaban en proyectos ajenos a la comunidad, y Rodrigo Rato era capaz de conseguir una macro fusión virtual englobando entre otras a la Caja de Ahorro del Mediterráneo, entidad que se había resistido a tres intentos políticos de fusión con la otra gran caja valenciana, por la sempiterna pugna de poder regional entre Valencia y Alicante. Galicia, País Vasco o Andalucía, han sido otros campos de batalla en donde se han producido choques e intentos políticos por hacer un traje a la medida de intereses extrafinancieros, demostrando que los gobiernos autonómicos tienen una muy sui géneris concepción de las cajas como ventanilla local, al servicio de las inversiones autonómicas.
Sorprendentemente, el control político no ha tenido todo el éxito esperado a la hora de reestructurar las Cajas territorialmente, ya que una buena parte las cajas se han declarado "en rebeldía" ante la perspectiva de atender a los requerimientos políticos de creación de una única entidad regional. En algunos casos justificadamente, porque se sumaban riesgos, duplicidades y sin avances significativos en la solvencia y estabilidad
Nadie pone en duda que la primera fase de la reforma del sistema financiero se han llevado a cabo con un alto grado de politización y aunque su proceso no ha hecho sino empezar, pocos son los que se atreven a vaticinar el éxito o fracaso del mismo, ya que este va a venir determinado por la recapitalización de las entidades resultantes y por su viabilidad futura que pasa inevitablemente por dos ejes cruciales: los nuevos requerimientos de capital de Basilea III y la necesaria captación de pasivo.
Aunque resultan difíciles los posicionamientos apriorísticos sobre si son mejores o peores las integraciones transregionales o intraregionales, ya que todo un mundo de intereses avala cualquiera de las dos opciones, han sido muchos los organismos internacionales que han mantenido la bondad de las integraciones transfronterizas o interregionales en un mundo cada vez más globalizado.

Los SIP, salvan la reforma

El resultado final de este primer capítulo de la reforma del sistema financiero ha sido posible gracias a la aparición de los Sistemas Institucionales de Protección (SIP), sin cuya existencia no hubiera sido posible avance alguno en el intento por introducir coherencia en el sistema dada la excesiva mediatización introducida por los gobiernos autonómicos, algunos de los cuales han cosechado estrepitosos fracasos en su intento por mantener una identidad regional. Como declaraba un señalado observador, "los corralitos no son buenos para nada y tampoco lo son los corralitos autonómicos".
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