Elecciones al Orfeó: Enrech acusa a Carulla de "juego sucio" y "censura"

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La mesa electoral obliga al candidato alternativo a modificar una frase de su programa electoral antes de remitirlo a los socios votantes

Carulla y Enrech

04 de noviembre de 2010 (00:55 CET)

La campaña electoral para presidir el Orfeó Català adquiere tintes rocambolescos. Hacia tiempo que la denominada sociedad civil catalana no se enfrascaba en una batalla de estas características. La candidatura que impulsa como presidente a Enric Enrech ha manifestado que la mesa electoral del Orfeó ha censurado una parte de su programa electoral antes de difundirlo a los 1.661 socios de la entidad. Concretamente, el órgano electoral de la institución cultural ha censurado un párrafo del programa “en el que se hace bandera de la claridad y la austeridad como elemento clave de un nuevo proyecto para el Orfeó”, según un comunicado del equipo de Enrech.

La frase que se habría mutilado reza textualmente: “Hemos querido que nuestro programa sea directo en los contenidos básicos, sin ornamentos y sin complejos con centenares de páginas de programa. Hemos intentado crear un programa basado en la austeridad y en ideas directas y, sobre todo, claras para todos; bases que creemos necesita El Orfeó”.

A simple vista, la frase pudiera parecer inocua y propia de cualquier fe de intenciones electoral. No es así, sin embargo, para la candidatura de Mariona Carulla. Consideran que es una oración introducida después de conocer su programa electoral y, en consecuencia, una crítica directa a sus propósitos. La queja no iría más allá si no fuera porque la mesa electoral presidida por Antoni Dalmau, ex presidente socialista de la Diputación de Barcelona, la admitió y obligó el martes pasado a Enrech y sus aliados a modificar el redactado.

Profusión de medios

¿Qué ha pasado para que el enconamiento se asemeje ya a una guerra fratricida entre quienes desde una y otra candidatura aspiran a regir el Orfeó? La candidatura de Carulla, que está obrando con profusión de medios para preservar la presidencia, considera que Enrech y su equipo está empleando métodos poco ortodoxos para lograrlo. Unos y otros intentan descalificar al adversario relacionándolo con Fèlix Millet, autor del gran latrocinio en la institución cultural. Los hechos son sólo unos: Carulla ha sido 15 años vicepresidenta de la entidad bajo el mandato de Millet.

Las quejas de Enrech, candidato alternativo y sin apoyos entre la gran aristocracia cultural y económica de la ciudad, son que el proceso electoral no sigue una línea de transparencia y democracia acorde con una entidad que debiera constituir un símbolo futuro y un referente a seguir, sobre todo después del escándalo protagonizado por Fèlix Millet, Jordi Montull y varios de sus colaboradores durante largos años. A su reinvindicación de transparencia suma más quejas sobre las papeletas electorales y el voto por correo.

En la institución, sin embargo, dan a entender soto voce que la irrupción de Enrech constituye un elemento distorsionador a un proceso que Carulla y otras voces de la aristocracia cultura y financiera de la ciudad tenían prácticamente resuelto antes de las elecciones.

Justificación formal

De hecho, el argumento utilizado para entorpecer la candidatura de Enrech acostumbra a tener siempre elementos formales de justificación. Por ejemplo, que el material electoral debía estar en poder de la mesa electoral antes de las 12 horas del martes. “¿Quién es la mesa electoral para censurar un programa de un candidato?”, aseguran desde el equipo de Enrech. Eso es lo que sucedió cuando el equipo de Carulla se quejó del párrafo citado. ¿Porqué? En teoría, ese párrafo había sido redactado después de conocer el programa de Carulla, que sí aporto su material antes de la hora prefijada, y constituía una respuesta a su formato.

“Lo único cierto es que hay un acta firmada por Antoni Dalmau, del día 29 de octubre pasado, en la que se dice que no habrá más envío de documentación a los socios que el que tendrá lugar el 3 de noviembre. No había ninguna obligación de presentarlo antes del día 3 a las 8 de la mañana. Lo pasamos el mismo martes por la tarde. Lo que sucede es que están acostumbrados a este tipo de prácticas irregulares y no esperaban una candidatura alternativa”, se quejan desde el equipo de Enrech.

Controvertido correo electrónico

Tras la queja del equipo de Carulla, el director de mecenazgo y comunicación del Orfeó, Albert Roura, envió en nombre de la mesa electoral un correo electrónico a Ramon Masiá, director de campaña de Enrech, en el que pedía la eliminación del polémico párrafo.

Paradójicamente, el equipo del candidato alternativo aceptó introducir un nuevo redactado. “Parece que quieran que entre sus prácticas obstructivas y la censura impugnemos las elecciones por poco democráticas. Es algo que acabaremos planteándonos para no legitimar su actuación”, aseguran desde la candidatura de Enrech.

Fuentes del Orfeó próximas a Carulla justifican el rumbo de las elecciones con razones formales. “La mesa electoral está facultada a decidir y resolver sobre esas cuestiones. Si hubieran venido a la reunión de la mesa que hubo el mismo martes a las 18 horas hubieran podido alegar. Enrech y su equipo no comparecieron”, explican.

 

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