Balfegó: el grupo que factura 38 millones al llevar atún rojo a los platos más selectos del mundo

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ALIMENTACIÓN

De izquierda a derecha, Juan Serrano, y Manel y Pere Balfegó | ED

06 de junio de 2014 (18:20 CET)

Grupo Balfegó es el líder del atún rojo en el mundo. La compañía familiar liderada actualmente por los hermanos Manel y Pere Vicent Balfegó y dirigido por Juan Serrano, ex ejecutivo de KH7, cerrará el ejercicio fiscal 2013 con una facturación de casi 38 millones de euros, un récord en el sector. La cifra demuestra el músculo de una empresa que parte de la quinta generación de una familia de pescadores de Ametlla del Mar (Tarragona) que un día decidió que, para llenar la caja, debía hacer las cosas de forma distinta.

En este caso, dejar de vender los productos del día en la lonja del pueblo e invertir casi cuatro millones de euros en la construcción de unas granjas de atún en alta mar en las que han llegado a albergar hasta 1.445 toneladas de pescado. Un manjar que en Balfegó se mima desde el lugar de captura a las mesas más exclusivas de los restaurantes de todo el planeta. Exporta a unos 22 países.

Legislación

Cuidar el producto no se trata de un capricho del grupo, es una necesidad imperativa por el tipo de captura que realizan. Poco después de iniciar el plan de transformación de la pesquera, a finales de 2007, los legisladores tanto españoles como europeos pusieron hilo a la aguja para limitar los permisos de caza de atún rojo ante las denuncias de varios colectivos ecologistas de que la población mundial del pescado decrecía a cotas alarmantes. Incluso se afirmó que la especie estaba en peligro de extinción; hecho que niegan rotundamente desde el grupo catalán, a pesar de reconocer que ha existido una “sobreexplotación” durante años.

Cuando se empezó a trabajar en el redactado de las normas, la cúpula de Balfegó se movilizó para evitar que se prohibiera del todo capturar atún rojo y se centró, primero en clarificar los criterios de caza de los ejemplares y, después, en adecuar la empresa para evitar cualquier ápice de sospecha de que se hacían las cosas mal. Entre otras medidas que han impulsado en la empresa, cualquier persona que coma un atún de la firma tiene a su disposición una ficha técnica del producto. Se ofrece información desde el punto de captura, con el número del barco que realizó la pesca, al momento en que se cortó y se mandó al restaurante el pescado.

Cuatro millones para investigación

La compañía ha invertido más de cuatro millones de euros en los últimos cinco años a investigación y para garantizar que todos los procesos se realizan cumpliendo a pies juntillas la legislación vigente. Incluso incorporan a observadores internacionales en los barcos cuando salen a pescar (de nacionalidad distinta a la bandera del navío, como marca la norma) y fiscalizadores en su particular piscifactoría. Además, se han centrado en abrir las puertas de su factoría a todos los visitantes que se quieran acercar y a divulgar de la forma más didáctica posible su trabajo. La empresa no ha destinado un euro a publicidad convencional, ha dedicado la inversión exclusivamente a la imagen de marca.

Los clientes de Balfegó son todos del segmento de la restauración. Venden tanto a chefs como a distribuidores, piezas enteras y cortadas. Los responsables de la firma reconocen que el peso de los compradores japoneses en su cartera comercial, los verdaderos amos y señores del sector, cada vez es menor. No dependen tanto del mercado nipón gracias a que consiguen financiar la temporada a través de un pool bancario en el que se encuentran todos los grandes del país (Santander, BBVA, Caixabank, Banco Popular y Banc Sabadell). En el ejercicio en curso, ha alcanzado los 18 millones de euros. Antes, eran los japoneses quienes actuaban de prestadores con una formula tradicional que les garantiza casi la producción mundial de atún rojo: avanzan el 40% de la factura de la captura al inicio de temporada. Hecho que les permite, al mismo tiempo, incidir en el precio final de la pieza.

Reto normativo

La compañía catalana señala que los principales retos de los últimos cinco años han sido casi exclusivamente normativos. En cuanto a la financiación, reconocen que nunca han tenido problemas. Asimismo, los responsables de la firma reconocen que nunca han conocido el rojo en el resultado de explotación. En los próximos años, quieren seguir el mismo plan que les ha llevado a alcanzar sus objetivos en un tiempo relativamente moderado.

Se sienten especialmente orgullosos del último hito conseguido: han pescado 1.443 toneladas de atún rojo en 25 horas. Dan trabajo a 150 personas entre el personal de los barcos, la granja y el centro de producción.
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