El café más selecto se tuesta en Barcelona

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Café Saula cumple 65 años volcada en la hostelería y el consumidor ''gourmet''

Jordi Velert

Café Saula empezó siendo un pequeño negocio familiar del Raval de Barcelona y ahora factura diez millones de euros.
Café Saula empezó siendo un pequeño negocio familiar del Raval de Barcelona y ahora factura diez millones de euros.

Barcelona, 01 de noviembre de 2016 (06:00 CET)

El pequeño negocio familiar fundado por Lluís Saula Pons en el Raval de Barcelona en los años cincuenta se ha hecho grande. 65 años después, Cafés Saula ya factura casi 8,5 millones de euros y produce más de 1,2 millones de kilos de café al año. Además, esta compañía catalana fabrica uno de los cafés más caros del mundo, el selecto Kopi Luwak.

La compañía echa a andar en forma de pequeña tienda del casco antiguo de Barcelona donde los Saula se vendían apenas tres tipos de café: uno natural, otro torrefacto y un tercer café procedente de Guinea Ecuatorial. La empresa empezó a comercializar un volumen cada vez mayor de café hasta que llegó la competencia extranjera.

Cuando en los ochenta se liberalizó el mercado, tres multinacionales se quedaron tres cuartas partes del negocio: Nestlé, General Foods y Suchard. "Por eso nos dedicamos al mundo de la hostelería", explica Lluís Saula, director general de Café Saula e hijo del fundador. En la actualidad el 90% de las ventas provienen de la restauración, con clientes destacados como Nostrum, Fira de Barcelona o Port Aventura, donde desde la llegada de Saula el consumo de café ha crecido un 25%.

Mantener la calidad antes que crecer

Ganar tamaño es uno de los retos habituales de las empresas familiares. "A menudo les cuesta asociarse con otras porque quieren mantener su identidad, o les cuesta crecer porque va ligado a endeudarse", señala Saula, que asegura que firmar acuerdos con empresas de "catering" haría crecer a la compañía pero "a un margen bajo". Por eso, destaca, Café Saula no quiere "crecer en kilos, sino ser el que tenga más calidad".

El producto más selecto, el 100% arábica, representa el 35% de la producción, y su sabor es más aromático y suave. La otra línea, más económica, combina arábica y robusta y suma el 65% de las ventas. Todo el café proviene de plantaciones de Brasil, Centroamérica, el Caribe y África.

Uno de los puntos diferenciales de la firma es la atención a los restauradores, a quienes facilita la cafetera y el servicio técnico con seis técnicos propios. Esta particularidad es una de las razones por las que se ha internacionalizado de forma tímida, aunque tiene presencia en países como Gran Bretaña, Noruega o Polonia. "El café es un producto muy regional y cuesta exportarlo", comenta Saula.

Café Saula fue pionera en importar a España el selecto Kopy Luwak.

Café exclusivo de los bosques de Java

Otra pata del negocio es la distribución en supermercados. Los Saula fueron pioneros en envasar el café en lata en 1996 y en la actualidad venden botes "premium" en Caprabo, Carrefour y El Corte Inglés. Precisamente en estos grandes almacenes la marca vende su producto más gurmé: el Kopy Luwak.

Su precio es elevado -un envase de 150 gramos vale 70 euros- y su origen es peculiar. Los granos pasan por el aparato digestivo de un mamífero llamado Luwak, habitante de los bosques de Java y Sumatra, y una vez lavados y tostados dan como resultado un café poco ácido con aromas de caramelo. 

Más ventas en 2016

Las ventas de este café de lujo, aunque se estabilizan, no dejan de ser testimoniales, como las de las cápsulas. Saula es escéptico con los fabricantes que se han lanzado a producir cápsulas compatibles con las cafeteras Nespresso y les augura un recorrido "corto" ante la inminente aparición de una versión de la popular cafetera que rechazará las cápsulas de otras marcas. Café Saula solo vende café en este formato para clientes con un consumo bajo, como instituciones públicas y colegios profesionales, y descarta comercializar cápsulas en supermercados.

Las perspectivas de futuro de Café Saula pasan por aumentar la facturación hasta los diez millones de euros al cierre de 2016. La compañía, con una fábrica de 5.000 metros cuadrados en Sant Feliu de Llobregat (Barcelona), se beneficia según Saula del auge de la cultura cafetera.

"El cliente final se ha refinado, tiene más cultura gastronómica y cuando va a tomar café camina más para degustar un producto de más calidad", explica. Para dar respuesta a este consumidor más exigente la compañía ultima el lanzamiento en Amazon de una taza "sommelier" con una cámara de aroma para notar todos los matices del café. 
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