Erika Lust, la empresaria que ha impulsado el porno femenino en todo el mundo desde BCN

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La sociedad a la que da nombre la empresaria cumple 10 años y estrena unas oficinas de 300 metros cuadrados en el Born

Pablo Dobner y Erika Lust en un rodaje | Rocio Lunaire

24 de noviembre de 2014 (13:58 CET)

Erika Lust es el nombre propio del porno femenino en casi todo el mundo. Sus producciones llegan desde Australia a Brasil, aunque el core del negocio está en los principales países occidentales (Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia o Reino Unido, entre otros).

Desde Barcelona, ciudad en la que la empresaria se instaló en el año 2000, la compañía --que lleva su nombre-- ha conseguido crecer y sopla 10 velas el próximo marzo. Celebra el aniversario con el estreno de unas nuevas oficinas de 300 metros cuadrados en el corazón chic de la capital catalana, el barrio del Born; la consolidación de un equipo de 10 personas y la previsión de cerrar el ejercicio con una facturación de más de 450.000 euros.

Facturación de 450.000 euros

El director ejecutivo de la firma, Pablo Dobner, pareja de Lust, señala que, debido a su crecimiento, estiman duplicar esta cifra en 2015. “El 15% de la facturación es resultado”, reconoce, e invierten casi un 50% de los beneficios en la propia actividad de la sociedad.

Por política del grupo, no están apalancados. “No tenemos ni una línea de crédito”, indica. El matrimonio es el dueño de la SL mediante la que operan. También han rehuido siempre de los inversores externos. Los Dobner-Lust quieren el control de su firma y no están dispuestos a cederle el control a ningún tercero.

Innovación

Lust nació en 1977 en Estocolmo (Suecia). Dobner asegura que ha imprimido su carácter nórdico en la compañía. Crecen de forma orgánica y muy consolidada, aunque esto no se opone a innovar en un campo como el de los contenidos para público adulto. Produce audiovisual y dispone de una tienda on line que envía los productos desde Barcelona a todo el planeta. La última iniciativa que la compañía ha lanzado es una comunidad denominada X-Confessions. Los usuarios se pueden hacer miembros, gratis o pagando una “cantidad asumible” (15 euros al mes), en la que la gente escribe “sus sueños o fantasías y convertimos dos de ellos en corto cada mes”.

Por ahora ya cuentan con 30.000 usuarios gratuitos y 500 clientes de pago. Destinan a esta actividad unos 10.000 euros al mes que se destinan a filmar 26 cortos anuales. El director ejecutivo es claro con el objetivo del site: “Es vanguardista y nos queremos convertir en el referente del nuevo indie adulto”.

Ampliar el público objetivo

El grupo valora como un gran éxito no haber perdido “a la gente que le gusta el adulto” y conseguir “incorporar a un público que no le gusta este segmento: mujeres y parejas”. Los responsables de Erika Lust afirman que sus productos se basan en el erotismo chic femenino, con productos “elegantes, con clase y diseño”. Mucho más allá de los clichés del segmento.

Ella misma lo explica en su web: “¡Somos mujeres modernas! No tiene sentido que en el porno no lo seamos. Estábamos representadas como zorrillas, adolescentes cachondas, niñeras obsesionadas con el sexo, amas de casa desesperadas, enfermeras calientes y ninfómanas, siempre al servicio de mafiosos, proxenetas, traficantes de drogas, multimillonarios o máquinas sexuales, con el único objetivo de complacerlos a ellos”.

Negocio dirigido por mujeres

Sacan pecho por gestionar un negocio pensado para las mujeres pero que también está dirigido por mujeres. El 80% de la plantilla fija son féminas y el porcentaje crece hasta el 90% cuando se rueda, momento en el que se incorporan otras 15 personas al equipo para completar los trabajos de producción.

Más allá del segmento en el que opera, Erika Lust es una empresa al uso. Los primeros pasos de los actuales directivos para desarrollar la marca personal fue invertir 6.000 euros en 2013 para realizar una investigación de mercado en la que la propia Lust evaluó si había lugar para el porno femenino en un sector como el audiovisual adulto. Una vez finalizada favorablemente la radiografía, destinaron otros 13.000 euros a desarrollar el primer corto, The Good Girl.

El éxito no fue inmediato. Los dos socios no se dedicaron a trabajar para Erika Lust a tiempo completo hasta 2007.

Próximo proyecto

El décimo aniversario también sirve para abrir una nueva puerta y acercarse a un público más mainstream. La compañía trabaja en coproducción con un par de países para producir un “guión más largo y serio” en el que se juegue entre el cine para adultos y el dirigido a todos los públicos, aunque subido de tono.

“Erika se ha propuesto caminar por la alfombra roja, y lo hará”, sentencia Dobner. Él mismo señala cuál es la clave de su éxito: el equipo que tiene detrás.
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