Ha nacido Whiplash, como un Dragon Khan estático

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DE UN GARAJE DE SANTA SUSANA AL MWC

Francisco Torrano, Fundador de Whiplash SL

en Barcelona, 15 de febrero de 2015 (00:00 CET)

Esta historia se asemeja a una de esas aventuras de garaje de Silicon Valley (California), pero a la española. 

Todo empieza con una visita familiar a Port Aventura. El protagonista, el ingeniero técnico Francisco Torrano, de 43 años, y su sobrino de cinco se pasan horas en la cola para subirse en una de las atracciones más populares del parque. Una de las que te dan mil vueltas y encadenan loopings con tirabuzones imposibles.

Pero justo en el momento en que la criatura se disponía a subir, una barra medidora bailaba por encima de su cabeza: "No puedes pasar, todavía no tienes la altura mínima reglamentaria". Esa frase se interpuso entre la cara entristecida del niño y su tío, quien dijo: "No te preocupes, yo te montaré un parque de atracciones en casa". Y así ha sido.

El futuro del cine y los videojuegos

Así nace la empresa Whiplash Entertainment, SL. Su invento es capaz de ofrecer la misma sensación que una caída libre con fases de aceleración, frenado y rotación sobre el propio cuerpo, pero si moverse de la silla.



Ahora quiere dar el salto al mercado de las telecomunicaciones, ya sea en el de videojuegos --"¿Por qué igual que se compran los accesorios de las videoconsolas no se puede comprar una silla de simulación?"-- y al cine: "Las salas podrían disponer de un valor añadido al tener las mismas sensaciones que los actores en la gran pantalla". 

Esta historia de éxito se concibe en un parque de atracciones y ve la luz en un garaje particular de las afueras de Santa Susana. Allí, Francisco es el cerebro de la idea junto a su padre y al  informático Ramón Fábregas. Los tres se pusieron manos a la obra en 2012 con una idea de lo que sería un juguete para un crío, pero que finalmente ha acabado siendo el primer dispositivo multiuso capaz de generar movimientos tridimensionales de 360 grados en dos ejes con un tamaño sorprendentemente reducido

Pocos recursos y mucha inventiva

Lo único que se necesita para disfrutar del invento es una silla de simulación Whiplash y una pantalla, ya sea en unas gafas de realidad virtual, un smartphone o una televisión. La compañía de Torrano ha creado la silla y el videojuego que recrea los movimientos que salen de la pantalla y los transmite a la silla para que los reproduzca.

La tecnología móvil se une a la motriz para desarrollar una nueva forma de crear contenidos que abre la puerta a la interacción con múltiples dispositivos tanto en lugares públicos como para uso doméstico. "En Whiplash hemos dado un paso más a nivel de la realidad virtual. Nunca antes se ha podido vivir una experiencia igual, en la que se elimina la frontera de lo existente entre realidad e irrealidad."

El gran salto al mercado

No tenían un plan presupuestario previo al proyecto, pero terminaron invirtiendo 200.000 euros de su propio bolsillo sin financiación externa. Pese a que no les han parado de llover ofertas de otras empresas potentes del sector para hacerse con su invento y su patente, Francisco siempre se ha mantenido firme en su negativa; hasta hoy. 

Después de su presentación oficial en la próxima edición del Mobile World Congress (MWC) de Barcelona pretenden recuperar su inversión inicial y lograr unas ventas de un millón de euros antes de un año. La silla de simulación de Whiplash podría sustituir al propio 3D, se presenta como un gran avance en el entorno virtual 3D con 360 grados de visión. Con un móvil inteligente de última generación o gafas de realidad virtual puede generar la mayor sensación al usuario jamás experimentada. 

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