Los táperes a domicilio de un ex Masterchef salen del cascarón

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La startup gastronómica Wetaca inicia su expansión en Barcelona mientras mira a las grandes capitales europeas

Andrés Casal y Efrén Álvarez, fundadores de Wetaca.

Barcelona, 23 de enero de 2017 (06:00 CET)

Las grandes compañías del planeta lo tienen claro: no existe altavoz como la televisión. El cerebro publicitario de Coca-Cola, Marcos de Quinto, es certero: "la TV ofrece el mejor retorno a la inversión realizada en los medios". Bajo su amparo nació Wetaca, una aplicación de reparto de comida a domicilio fundada por un ex concursante de Masterchef . Tras dos años con los platos que salían de sus fogones centrados en Madrid, la compañía del chef Efrén Álvarez inicia ahora su expansión. Primera parada: Barcelona.

De la mano de su socio Andrés Casal, la startup da el salto a la ciudad mediterránea con un nuevo servicio de logística que reducirá los costes de envío –de diez euros a tres—y permitirá entregar las raciones en horarios más racionales y con las mismas condiciones que en el centro de España. No obstante, los cocineros continuarán en la capital.

Y es que Wetaca se diferencia de otras aplicaciones como Just Eat, Deliveroo o Uber Eats en su voluntad de crear un hábito de compra. "Nuestro modelo es parecido al de la persona que va a casa de su madre a recoger táperes para toda la semana, ellos funcionan con compras ocasionales", diferencia Álvarez en una conversación con Economía Digital. La colisión es más probable con servicios como Nostrum y Tento.

8.000 raciones mensuales

A un precio que ronda los seis euros la ración, la tecnológica gestiona alrededor de unos 250 pedidos semanales que se traducen en unos 8.000 platos al mes. "La apuesta que hacemos es por la calidad a un precio asequible", asegura. "Utilizamos técnicas de restaurantes de alta comida y abatimos el producto al instante para que no pierda sus propiedades", añade.

La clientela oscila entre el ejecutivo que ya pisa la treintena y disfruta de poco tiempo hasta mujeres que compran el almuerzo de sus hijos. "La proporción ya es del 50% entre ambos sexos", señala. La ampliación del abanico les ha permitido multiplicar por cuatro la plantilla en algo más de un año. En la actualidad ya tiene 17 trabajadores.

De este modo, la facturación también ha escalado a lo largo de 2016, con unos 40.000 euros vendidos en el mes de diciembre. "Cerraremos el ejercicio en pérdidas por la expansión, pero la viabilidad no es lejana", explica.

Expansión geográfica y de producto

El crecimiento no se limita a la capital catalana. Tras Barcelona, grandes ciudades como Londres y Berlín aparecen en el horizonte de cara al año 2018. El aterrizaje sería diferente, pues sería necesario preparar la comida en el propio destino y montar delegaciones en el Reino Unido y Alemania.

Más cercana es la búsqueda de nuevos oportunidades de negocio. "Tanteamos la inclusión de aperitivos en nuestros menús y la incorporación de fruta en los envíos", desvela. Otra rama será la creación de una oferta exclusiva para un público específico como los celíacos, vegetarianos o deportistas.

Atractiva para los fondos

Wetaca ya ha atraído los ojos de algunos fondos de inversión, siempre atentos al mercado de las empresas emergentes. En julio dio entrada en el accionariado a Cabiedes & Partners, ya presente en otras tecnológicas como Privalia, Blablacar, Tiendeo, Chicfy y Social Car. Pese a que se niega a desvelar el volumen económico de la inversión, sí asegura ser suficiente para afrontar con tranquilidad la expansión sin tener que pensar en otra ronda de financiación próximamente.

Con un capital de 10.600 euros según el Registro Mercantil, los dos socios fundadores mantienen el control de la compañía. Desde la entrada del vehículo inversor han acometido dos ampliaciones de capital de apenas 500 euros cada una.

Mientras, la agencia de rating D&B califica su riesgo comercial de "medio alto" con un baremo de 10 puntos sobre 20. Así, se muestra favorable a una concesión de crédito a corto plazo de un máximo de 3.000 euros.

Sin embargo, la obsesión entre fogones, hornos y abatidores sigue siendo conseguir el punto idóneo de un arroz meloso, mantener las lasañas como los platos más solicitados o insistir en la apuesta por el pescado de la semana "que tanto éxito tiene entre nuestros clientes".

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