¿Euforia por España? El Tesoro coloca 10.000 millones de euros

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CONFIANZA DE LOS MERCADOS

22 de enero de 2014 (00:00 CET)

Los mercados tienen un apetito voraz por la deuda de España. Tanto, que el propio Gobierno trata de que no se despierte una euforia infundada. Pero lo cierto es que 2014 ha comenzado con muy buen pie. El Tesoro ha colocado este miércoles un bono sindicado a 10 años con una demanda récord de 39.600 millones, y ha adjudicado 10.000 millones con unos tipos de interés muy bajos, del 3,845%.
La cifra es muy indicativa. El dinero fluye. Los mercados buscan oportunidades, y España es ahora un buen refugio para cobrar deuda pública. ¿Es exagerada esa euforia?
El Gobierno no ha lanzado las campanas al vuelo. Lo que haga el Tesoro no comporta ninguna mejora instantánea en la economía de los hogares de las familias españolas, pero supone que España paga menos para poder financiarse, y que ello repercute también en la financiación de las empresas. El país, en su conjunto, gana confianza.
Esa confianza se ha traducido en que los títulos se han adjudicado a un interés del 3,845%, lo que supone una prima de 178 puntos básicos por encima del tipo de referencia utilizado, el mid-swap. Esa rentabilidad es 100 puntos básicos inferior a la de la última subasta sindicada, que se celebró en octubre. Entonces la rentabilidad fue del 4,4%.

El Ministerio de Economía, consciente de lo que significa esa emisión, ha emitido un comunicado en el que califica la operación de “rotundo éxito, tanto por volumen de demanda como por rentabilidad”. La demanda final, se asegura, proviene de 450 cuentas inversoras, que ha superado los 39.600 millones. El volumen finalmente adjudicado, de 10.000 millones –el Tesoro no quiere quemar las naves adjudicando una mayor cantidad-- supone el “máximo entre todas las referencias sindicadas”.

¿Qué quiere decir un bono sindicado? Se trata de una emisión que gestionan las entidades financieras, y que ellas colocan después entre sus inversores. No es como las anteriores, que se adjudican directamente a los propios inversores, pero se trata de operaciones que se realizan de forma periódica.
Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, Banco Santander, Barclays Bank, Citigroup, Goldman Sachs y Societé Générale han actuado como directores de la emisión.

Otra de las preguntas que se suele hacer en este tipo de emisiones, y que han afectado directamente a España en los últimos años es la que relaciona la compra de deuda con entidades españolas. Es decir, si son los propios bancos los que adquieren deuda soberana, éstos acaban teniendo problemas, creando un círculo vicioso de difícil salida. Y esa pregunta es pertinente en este caso. “La enorme demanda ha permitido al Tesoro asignar la emisión entre inversores de calidad y de manera muy diversificada". Y es que la participación de inversores no residentes ha sido del 60%.
La mayoría de los compradores han sido de fuera de la eurozona: Reino Unido, con un 29%; Estados Unidos con un 8%; y los países escandinavos con un 6%. Entre los mayores inversores entre los socios del euro ha destacado Francia, con un 5% y Alemania con un 4%.
Y respecto al tipo de inversor, la mayor participación ha correspondido a gestoras de fondos, con el 41% del total. Les han seguido las tesorerías bancarias con un 32% y de aseguradoras y fondos de pensiones que han participado con un 17%. Finalmente, los bancos centrales han participado con el 4% del total.
Con todas las emisiones que se han hecho en este inicio de año, el Tesoro ha emitido deuda por 26.033 millones. De ese total, 22.096 forman parte del programa de financiación a medio y largo plazo, lo que supone el 16,6% de la previsión para todo el año, que asciende a 133.300 millones de euros.
España tiene ahora la confianza de los mercados. Y el Tesoro trata de aprovechar el buen momento, pero sin forzar la máquina, dejando con apetito a los inversores, que habían demandado casi 40.000 millones.
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