Alemania, Gran Bretaña y España luchan a muerte por el coche eléctrico

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Sebastián va a Alemania a entrevistarse con Volkswagen

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08 de abril de 2009 (13:56 CET)

El futuro de la industria del automóvil son los coches verdes. Lo tienen muy claro los gobernantes de los países que albergan importantes plantas de producción. Por ello, se ha puesto en marcha una lucha a vida o muerte, entre España, Alemania y Gran Bretaña para liderar la revolución en este sector emergente.

El ministro de Industria español, Miguel Sebastián viajará el miércoles que viene a Alemania para intentar convencer a los dirigentes de Volkswagen no sólo para que apuesten por Seat para fabricar el nuevo vehículo Q3, si no para que tengan en cuenta España para futuras inversiones relacionadas con el coche limpio. Para apoyar su petición, Sebastián tiene un argumento de peso, el Plan Integral de Automoción, dotado con 800 millones, en el que la apuesta por los vehículos no contaminantes es estratégica.

La vinculación de Sebastián, Seat y el coche eléctrico no es nueva. Recordar que el ministro presentó el 12 de enero pasado en Martorell el prototipo de coche eléctrico de la empresa española. Se trata de vehículo que utiliza la estructura del modelo León basado en la tecnología «Twin Drive Ecomotive», que supone el «paso previo» a la fabricación de un coche cien por cien eléctrico.

El ministro español se ha entrevistado diversas veces con directivos de empresas con intereses en España, como Nissan y Renault. Les ha trasladado la prioridad del gobierno por conseguir que este grupo apueste por Barcelona para producir su nuevo coche eléctrico y así se salve la planta de Nissan. Además ha planteado a las compañías eléctricas la necesidad que apuesten invirtiendo, por redes de abastecimiento de los nuevos coches.
Iberdrola también quiere sumarse al proyecto de coche eléctrico que el Ministerio de Industria pretende poner en marcha. En línea con su apuesta por las energías renovables, la empresa presidida por Ignacio Sánchez Galán negocia con el departamento dirigido por Miguel Sebastián ser el socio energético del plan.
Brown anuncia inversiones

Gordon Brown, el primer ministro británico también ha visto en los coches no contaminantes una fuente de empleo. En este sentido ha anunciado que la semana próxima desvelará los detalles de lo presupuestos generales de este año que han de incluir partidas importantes para incentivar la inversión en la creación de coches no contaminantes.

Decidido a evitar que Gran Bretaña pierda el tren de las nuevas tecnologías y pierda también la oportunidad de crear miles de puestos de trabajo en este sector. En declaraciones al diario The Independent, Brown ha avanzado algunos elementos de lo que serán los planes de futuro. Así, planea que algunas ciudades del Reino Unido se conviertan en escenarios piloto para experimentación de la circulación con coches eléctricos u híbridos. Con esta experiencia se quiere conseguir que Gran Bretaña obtenga un puesto tanto en la producción de los nuevos coches como en la búsqueda y comercialización de combustibles alternativos al petróleo.

El mes pasado el gobierno Británico anunció que el sector del medio ambiente permitiría crear hasta 400.000 puestos de trabajo en los próximos ocho años. Además, Brown confía en incrementar un 50% la producción de bienes y servicios verdes, lo que aportaría hasta 1,6 millones de euros hasta el 2014.
Merkel apuesta 5000 millones

A la carrera por asumir la nueva producción de coches poco contaminantes se ha unido con fuerza la canciller alemana, Ángela Merkel. Lo ha hecho a partir del anuncio de ayudas cuantiosas para los que decidan cambiar su automóvil por uno menos contaminante. La subvención pasará de 1.500 a 5000 millones de euros. Esto, para los ciudadanos, supondrá una ayuda directa de 2.500 euros en la compra de un nuevo coche menos contaminante.
Alemania es el principal productor de coches de Europa y el segundo del mundo, con marcas señeras, como Volkswagen, BMW o Daimler, mientras que España tiene el puesto número 5 en producción mundial de automóviles, después de ser desbancada por Corea, y un PIB que depende en casi un 10% del ensamblaje de vehículos . Por su parte, Gran Bretaña también había sido una potencia mundial, con marcas como Rover o Jeep, que ha ido cediendo el paso a su conversión en sede de plantas de ensamblaje. En este sentido, la oportunidad de una nueva tecnología quiere aprovecharse para recuperar el puesto de liderazgo en este ámbito.
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