Alemania y Francia acercan España al abismo

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REPORTAJE

Salgado, la vicepresidenta con "diana"

18 de agosto de 2011 (18:23 CET)

La economía sigue desangrándose cuando la gran crisis mundial ha cumplido ya cuatro largos años. Europa ha puesto el freno de mano dando continuidad a las alarmantes cifras de crecimiento de Estados Unidos (EEUU). Con el fantasma de la recesión haciendo oír sus cadenas de nuevo, la previsión oficial de crecimiento del 1,3% para España suena a utopía.

Este jueves, los gurús del banco estadounidense Morgan Stanley pusieron negro sobre blanco la realidad de la economía mundial. La entidad recortó la previsión de crecimiento global para este año y el siguiente y justificó la decisión con tres razones: la confianza ha vuelto a caer, la respuesta política de Europa a sus problemas es insuficiente y se vislumbran en el horizonte más medidas de carácter fiscal que golpearán un poco más el crecimiento.

El resultado es, según Morgan Stanley, que Europa y EEUU “están peligrosamente cerca de la recesión” y que el crecimiento en los países desarrollados en 2011 y 2012 no superará el 1,5%. Mientras, el Gobierno español mantiene su previsión de crecimiento del 1,3% que ratificó en abril, cuando sí rebajó las expectativas para 2012 y 2013, desde el 2,5% al 2,3% y desde 2,7% hasta el 2,4% respectivamente. Entonces, la vicepresidenta Elena Salgado justificó el ajuste a la baja porque “los tipos de interés esperados son más elevados y los precios de las materias primas, más altos”.

Cuatro meses después, el escenario ha sufrido una brutal vuelta de tuerca. EEUU creció en el segundo trimestre a un ritmo del 1,3% frente al 3,8% del mismo período del año anterior. Y Alemania y Francia han decepcionado las expectativas de los analistas con cifras próximas al estancamiento. La locomotora europea ha crecido apenas un 0,1% --su peor dato trimestral desde 2009-- frente al 0,5% esperado y la economía gala está estancada tras crecer un 0,9% en el primer trimestre.

El resultado es devastador: el PIB de la zona euro ha caído bruscamente desde el 0,8% del primer trimestre al 0,2% del segundo, lo que quiere decir que en tasa interanual se sitúa en el 1,7%, muy lejos del 2,5% del primer trimestre del año. Y las previsiones de crecimiento de Alemania y Francia para todo 2011, del 2,3% y del 2% respectivamente, están en entredicho.

Encomendados al corazón de Europa

El frágil crecimiento de las principales economías europeas es una pésima noticia para España, cuyas exportaciones a Alemania y Francia son una de sus grandes fortalezas. Si ya en abril el Fondo Monetario Internacional (FMI) aseguraba que la economía española sería junto a la irlandesa la menos dinámica de la zona euro este año con un crecimiento previsto del 0,8%, las dificultades económicas de los grandes países no hacen sino confirmar a España en el vagón de cola de la vieja Europa.

En plena tempestad, Salgado no mueve ficha. La vicepresidenta se ha destacado desde que tomó los mandos de la economía nacional por no errar en sus previsiones, que por sistema han sido siempre más optimistas que las de los grandes organismos institucionales y servicios de estudios españoles. ¿Se romperá ahora este historial de infalibilidad?

El pírrico crecimiento del 0,2% de la economía española en el segundo trimestre supone una décima menos que en el primero y deja el crecimiento interanual en el 0,7%. Es decir, que el país está acusando sobre manera que el motor de las locomotoras europeas se haya gripado.

El principal impacto es sobre las exportaciones, especialmente a Alemania, que son las responsables de que el PIB español haya crecido aunque débilmente en los últimos años. Con el gigante teutón creciendo a un ritmo del 0,1% entre abril y junio, las expectativas para España son más que preocupantes. El otro gran motor, el consumo, evoluciona claramente por debajo de lo previsto.

Sin crecimiento, no hay empleo

El enfriamiento de las primeras potencias del euro, vista la lasitud de la demanda interna española, trae aparejada otra consecuencia de efectos catastróficos para el país: sin crecimiento no hay empleo. El actual escenario está lejos de las condiciones necesarias para generar trabajo. Durante los años de mayor bonanza para el mercado laboral, el PIB nacional crecía a un ritmo superior al 2%. Esa es la barrera que los economistas consideran como el objetivo a romper para reducir las largas listas de parados mediante la creación de trabajo neto, como explica el profesor José García-Montalvo a Economía Digital.

De promedio, 2011 cerrará con un desempleo del 19,8%, medio punto más de lo esperado hasta ahora, y la creación de nuevos puestos será casi testimonial debido al enteco PIB. Salgado cree que estos parámetros mejorarán a partir de 2012, aunque lo harán a un ritmo mucho más pausado de lo que proyecta el Ejecutivo de José Luís Rodríguez Zapatero. Pero ni las perspectivas laborales más sombrías ni la revisión a la baja del consumo, unidas a la titubeante expansión franco-alemana, alteran el objetivo de crecimiento para este año, que Salgado insiste en mantener en el 1,3%.

Los expertos esperan el 0,8%

Si las cosas no cambian de forma radical, algo que nadie espera, el crecimiento español podría estar alrededor del 0,8% en el que coinciden las grandes instituciones. El Banco de España ya rebajó en primavera sus previsiones hasta dicho nivel por el impacto del desempleo en el consumo de los hogares y porque las incertidumbres son mayores.

La Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) también se abona a la previsión del 0,8%, como el FMI, aunque conviene recordar que todas estas previsiones corresponden a la pasada primavera, antes de que el deterioro de las grandes economías mundiales se trasladase a las cifras de crecimiento que se han conocido a lo largo de esta semana.
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