Ambición, coraje y apertura, recetas de futuro de FemCat para el empresariado catalán

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Josep Mateu afea la excesiva discrección del empresariado catalán

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09 de octubre de 2009 (13:22 CET)

Trabajar a medio plazo, con ambición y autoestima, con criterios catalanistas o “patriotas”, sin aversión al riesgo, huyendo del victimismo e intentando romper el aislamiento tradicional catalán o lo que es lo mismo, pensando a lo grande. Estos puntos forman parte del ideario que desgranó Josep Mateu, presidente de la fundación privada de empresarios FemCat, en una intervención casi doctrinal en un desayuno organizado por KPMG y el diario Expansión.

La autodefinición de FemCat seria el reverso de una moneda en la que también podrían definirse las tendencias de una parte del empresariado de Catalunya, con poco interés por las proyección pública de sus actuaciones, o una muy importante tendencia a trabajar de puertas adentro de sus respectivas empresas sin que trasciendan sus visiones sobre el país o la economía general.
Mateu, que es director general del Reial Automòbil Club de Catalunya, definió FemCat como una fundación de altos directivos y empresarios, con edades entre 35 y 55 años, “independientes y con una forma catalanista o patriota de fer país”.
En estos parámetros se reconocen personajes de renombre en la economía catalana. En la presentación del ideario de FemCat estuvieron presentes personas como Salvador Alemany, presidente de Abertis y dsel Círculo de Economía; el presidente de la patronal de Terrassa, CECOT, Antoni Abat: el presidente de Freixenet y de Fira de Barcelona, Josep Lluís Bonet y el presidente del RACC, Sebastià Salvadó.

Ante todos ellos Mateu remarcó que la fundación que dirige, tiene como objetivos conseguir resultados a medio plazo: “Trabajamos para nuestros hijos; para recuperar la ambición y a autoestima”, señaló.
Temor al riesgo
Mateu reivindicó la tradición industrial de Catalunya y el empuje de su empresariado, aunque criticó su “victimismo” y “aversión al riesgo”. “Falta pensar a lo grande”, se quejó Mateu.
Mateu criticó la excesiva discreción del empresariado, algo que priva a los jóvenes de contar con referentes próximos, explicó. El presidente de FemCat reconoció que esta misma discreción está afectando a la nueva Spanair, cuya compra ha sido el mayor gesto de la breve historia de FemCat. “Nos cuesta mucho decir quién está en el accionariado de Spanair”, admitió Mateu, en alusión a los empresarios que se van sumando a Volcat 2009, vehículo creado por algunos socios de FemCat para invertir en la aerolínea. Mateu señaló que “uno de los éxitos de Spanair –cuya compra fue liderada por Catalana d’Iniciatives, el consorcio Turisme de Barcelona y los socios de FemCat– es la colaboración público-privada”.
Para contribuir a que las empresas catalanas ganen dimensión, FemCat trabaja en la creación de un fondo de capital riesgo de “más de cien millones de euros”, según explicó Mateu.
El presidente de FemCat apuntó que este instrumento –que la organización quiere que integre a capital público y privado– permanecerá entre seis y siete años en el capital de sus participadas para garantizar su estabilidad.
El directivo abogó por ganar tamaño a través de fusiones y adquisiciones y romper las limitaciones de las empresas familiares. Mateu pidió “coraje” al empresariado para salir reforzados de la crisis y situar la economía catalana en un lugar preferente en el mundo, tal como hizo Finlandia durante la década de los noventa.
El país escandinavo es uno de los referentes de FemCat. Allí dirigieron los miembros de la entidad su primer viaje de prospección. Más tarde llegaron Hong Kong y Shanghai (China), y en unos meses volarán a Boston (Estados Unidos) para explorar las prácticas que pueden aplicarse en Catalunya.

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