Arrecia la tormenta en el sector aéreo… y Spanair sin paraguas

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02 de septiembre de 2009 (19:28 CET)

Las aerolíneas mundiales están padeciendo especialmente los efectos de la crisis económica y el incremento del precio del petróleo, que se ha encarecido más de un 50% desde enero. Así, en los seis primeres meses del año, las 50 mayores compañías aéreas del mundo perdieron 4.181 millones de euros, según datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

Ante este panorama, las compañías intentan encontrar una salida más o menos airosa a su delicada situación antes de tener que llegar a la suspensión de pagos, como pasó con Skyeurope el miércoles, por ejemplo. La opción mayoritaria, independientemente del tamaño de las empresas y del tipo de rutas que ofrecen, es la fusión con un competidor de características similares. Así, unas se unen para optimizar recursos, como Vueling y Clickair, y otras lo intentan con ganas pero con poco éxito para llegar a ser una compañía global, como Iberia con British Airways.

Pero hay un tercer grupo de empresas que, a pesar de la que está cayendo, aún apuestan por un ambicioso proyecto de futuro en solitario y aparentemente a contracorriente, como Spanair. La compañía catalana de bandera, presidida por Ferran Soriano, no acaba de despejar algunas de las incógnitas que arrastra desde su fundación, lo que dificulta más su panorama en un escenario de crisis.

Hace siete meses que se suscribió la ampliación de capital de 100 millones de la aerolínea, de los cuales faltaban por cubrir 35. Pues bien, pese a que durante este tiempo, los responsables de la compañía dicen haber encontrado nuevos inversores, sus nombres, como si de un secreto de estado se tratara, todavía se desconocen.

La gran mayoría de los nuevos inversores, si los hay, se mantienen en el anonimato porque “no quieren que se sepa” que colaboran en la puesta en marcha de la nueva etapa de Spanair, dicen desde la compañía. “Cada uno gestiona su dinero como quiere”, justifican.

Por otra parte, fuentes de la compañía aseguran que se han conseguido nuevos accionistas y que, en los próximos dos meses, se pueden “materializar algunos contactos” mantenidos durante las vacaciones. De todas formas, a los responsables de la aerolínea tampoco les preocupa demasiado no conseguir estos 35 millones con las aportaciones de inversores externos, porque los accionistas mayoritarios (Turisme de Barcelona, Femcat y la Fira) ya se comprometieron en su día a aportar esta cantidad si era necesario.

De momento, el único inversor que anunció públicamente su aportación al nuevo proyecto en una entrevista al Periódico de Catalunya fue Jordi Pujol. No se trata del expresidente de la Generalitat, sino del consejero delegado de la empresa leridana Prefabricats Pujol, quien aseguró que han entrado en Spanair “por patriotismo, pero hay negocio”.

Puede que sean más los empresarios que, como Pujol, también han visto negocio en la aerolínea catalana. Pero las dudas sobre la viabilidad del proyecto para tener una aerolínea catalana que ofrezca vuelos intercontinentales y convierta el aeropuerto del Prat en un hub internacional continúan siendo las mismas que hace siete meses.
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