BBVA y Santander, entre las entidades que podrían poner en peligro el sistema

30 de noviembre de 2009 (13:41 CET)

Hay 30 entidades financieras en todo el mundo cuyo tamaño es tan grande que si les afectara alguna crisis financiera, presente o futura, podrían causar una debacle del sistema. Dos de ellas son españolas: el BBVA y el Santander. Por este motivo, por su “riesgo sistémico”, deben someterse a una supervisión internacional especial, según afirman los reguladores que trabajan para el Consejo de Estabilidad Financiera creado por el G20 en un informe hecho público por The Economist.

La lista incluye seis aseguradoras y veinticuatro bancos europeos, Estados Unidos y Japón. Las aseguradoras Axa, Aegon, Allianza, Aviva, Zurich y Swiss Re se consideran importantes por diversos motivos: pueden, como Aviva, tener una fuerte división prestamista o un complejo negocio de ingeniería financiera como Swiss Re.

Por otra parte, los bancos que, según el G20, deberán estar bajo supervisión son, aparte de los españoles, Goldman Sachs, JpMorgan Chase, Bank of America Merril Lyynch y Citigroup (EEUU), el Royal Bank of Canada, los británicos HSBC, Barclays, Royal Bank of Scotland y Standard Chartered, UBS y Credit Suisse (Suiza), Société Générale y BNP Paribas (Francia), Mizuho, Sumitomo Mitsui, Nomura, Mitsubishi UFJ (Japón), UniCredit y Banca Intesa (Italia), Deitsche Bank (Alemania) y el holandés ING.

Los reguladores pedirán a las entidades incluidas en la lista que preparen "testamentos", es decir, documentos que especifiquen cómo podrían liquidarse en caso de que una crisis les pusiera en una situación delicada.

Según Paul Tucker, subgobernador del Banco de Inglaterra, que está al frente del grupo de trabajo del Consejo de Estabilidad Financiera dedicado a la gestión de las crisis transfronterizas, los bancos deberían preparar esos planes en un plazo de seis a nueve meses. Algunos reguladores nacionales, entre ellos el del Reino Unido, han llevado ya acabo pruebas piloto con esos testamentos, también conocidos como "planes de recuperación y resolución".

No obstante, esta petición ya ha chocado con las quejas de los grupos que tienen negocios más complejos, puesto que argumentan que les sería casi imposible elaborar un documento de ese tipo sin conocer de antemano la causa de la crisis.
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