Bruno Juanes analiza el caso Opel

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29 de mayo de 2009 (14:53 CET)

La venta de Opel es un proceso muy delicado. El simple hecho de encontrar un comprador ya será muy difícil, porque habrá que combinar los intereses General Motors los del gobierno alemán; los de Estados Unidos, y, también, los de los países de la UE que albergan fábricas.

El colaborador de ED y de La Plaça de Onda Cero, Bruno Juanes, explicó en el programa del jueves las razones por las que la marca europea ha llegado a esta situación.

“GM está quebrada y necesita urgentemente financiación, como sea, de donde sea”. Por tanto, segrega una división y la pone a la venta y cede activos y marcas y patentes y les pone un control político, con representantes paritarios de Estados Unidos y Alemania”, explicó.

“Alemania -continuó- no quiere capitalizar una marca para que sus beneficios vayan a sanear los balances de GM. Por lo tanto, no está dispuesta a mover un dedo y sólo se compromete a intentar poner a Opel a la venta para ver quién lo compra”.

De los cuatro candidatos que optan a quedarse Opel, Fiat, según Juanes, es el que tiene la estrategia más clara.”Ha visto que vendiendo 2 millones de coches en el mundo no es nadie, y quiere ser alguien”, afirmó. Y para empezar a ser rentable a escala planetaria, la firma italiana tiene que vender más de cinco millones de coches.

Para conseguir ganar volumen, Fiat “ha hecho un movimiento de pinza: por una parte compró el 20% de Chrysler con ayuda financiera del gobierno de los Estados Unidos, sin desembolsar un euro. Sólo pagará si adquiere el 49% del capital, que le daría el control de la compañía”, comentó. Por otro lado, la empresa italiana intenta comprar Opel para llegar a un volumen de 5,5 millones de unidades.

Pero Juanes advirtió que esa operación, que es la “industrialmente más sensata, puede acabar mal”. “De las tres grandes fusiones que en los diez últimos años se han dado en el sector BMW-Robert, Nissan-Renault y Daimler-Chrysler, sólo la de Nissan-Renault no ha sido desastrosda. BMW perdió un dineral horroroso por mantener la marca Robert y sólo se quedó el Mini y vendió Land-Rover a Ford”. Por otra parte, Daimler entró en una Chrysler saneada económicamente y con una producción superior a la suya para fabricar unos vehículos de gama media-baja y ha salido con el rabo entre las piernas siete años después en una operación en la que se ha dejado hasta la camiseta.

“La única que ha funcionado bien ha sido la fusión de Nissan y Renault”, afirmó, porque Nissan aportaba los motores de gasolina, las cajas de cambio tecnológicamente más avanzadas que combinaban muy bien con los motores diesel de Renault. “Pero empresarialmente, el movimiento de Fiat es una huida hacia delante con la voluntad de ganar volumen a cualquier coste”, concluyó.

No obstante, el proceso depende de tantas partes que “todo puede cambiar de la noche a la mañana por una decisión política, venga del lado americano o del lado alemán”, dijo.
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