Castells explica economía a los sindicatos en clave nacionalista

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09 de septiembre de 2009 (16:26 CET)

Hoy casi nadie duda que el brillante conseller de Economía y Finanzas de la Generalitat de Catalunya, el socialista Antoni Castells, está en campaña. Lo que no se sabe es a qué. La ocasión se la ha brindado hoy la audiencia de la Fundación Cipriano García, de CCOO, que ha reunido a una mayoría de miembros de esta central sindical, con incrustaciones de otros personajes como Antoni Marsal, líder de la patronal catalana del metal, o el presidente del Consejo de Trabajo Económico y Social, Josep María Rañé.

En un tono más intelectual, algo alejado de la diatriba política diaria que le ha llevado estos días a criticar abiertamente la política económica anunciada por Zapatero, Castells ha reivindicado el papel de los “territorios” frente al “viejo modelo periclitado” que representan los actuales estados nacionales. Pero todo ello sin romper nada, evidentemente.

“Las soluciones a la crisis deberían tener un ámbito básicamente europeo. Reforzar el papel de las organizaciones europeas es clave para conseguir una respuesta potente a los retos económicos y de sociedad que se dan en la actual situación de crisis económica, pero… en Europa es cierto que Malta tiene cosas que decir, pero también se debería escuchar a Baviera o al Piamonte”. En este sentido, Castells ha puesto repetidas veces como ejemplo a los Estados Unidos, donde existe una gran soberanía de los estados –traducir aquí por regiones o naciones- y al mismo tiempo tienen políticas conjuntas potentes.

Así ve el conseller Castells el papel que ha de jugar Catalunya: “…se debe compartir soberanía para seguir teniéndola, lo que no quita que sea correcto reivindicar políticas fiscales propias o el control de infraestructuras y más poder para los territorios”. Pero, ¡ojo!, sin extremismos: “a mi me interesa más tener el 20% de una gran empresa de comercio que el 100% de una pequeña tienda”.

Territorios

Reivindicación, pues, de los territorios, como nuevos sujetos de derechos nacionales, y de la cultura socialdemócrata. En esta línea, Castells ha abogado por hacer compatible mercado y administración en la búsqueda de un equilibrio que evite que cualquier preponderancia sea contraproducente y ha apostado porque de esta crisis se derive una nueva hegemonía de las ideas socialdemócratas, como pasó entre 1945 y 1970, un período que ha contrapuesto con los 30 años de políticas neoliberales que siguieron a dicha etapa. Por ello ha defendido políticas que realicen los cambios que sean necesarios con un gran consenso social y desde una perspectiva ética y de valores compartidos “que no se han dejar otra vez en manos de la derecha”.


En su conferencia en la sede de CCOO de Catalunya, Castells ha explicado su recetas para afrontar la crisis. Primero, se debe mantener la política de intervención pública, con las inversiones que sean necesarias aún a costa de incrementar, “hasta donde haga falta”, el endeudamiento. Segundo, no a la subida de impuestos para tratar de reequilibrar el presupuesto, al menos tal y como se ha planteado. Dicha subida debería ser objeto, en todo caso, de “un amplio acuerdo social sobre que Estado de Bienestar queremos y cuanto estamos dispuestos a pagar por él”. Tercero, evitar entrar en una dinámica de competencia fiscal que acabe reduciendo a su mínima expresión los impuestos afectados por dicha carrera…

Para no echar más leña al fuego, Castells no ha querido entrar en aspectos de la actualidad que ha calificado de anecdóticos. El enfrentamiento que ha mantenido tanto con el gobierno central, recuérdese la réplica, por ejemplo, de Leire Pajín, como con algunos de sus propios compañeros del PSC, léase la de Manuela de Madre, a raíz de unas declaraciones en las que Castells criticaba aspectos de la actuación que Zapatero está teniendo en la crisis y su anunciada decisión de subir impuestos, hoy no tocaban: “queda claro que la señoras Pajín y de Madre no están exactamente de acuerdo con lo que yo digo, pero a pesar de todo es bueno que haya debate”.

En definitiva, un discurso más de candidato a algo, de líder político que aporta una visión global de las cosas, que de un conseller responsable de un área más o menos técnica. Si se hiciera un escrutinio de las opiniones oídas entre algunos asistentes, habrían ganado las de los que creen que Castells está empeñado en reforzar su perfil propio ante una futurible sociovergencia junto a las de los que están convencidos de que quiere ir aún más lejos.

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