Castells ofreció ayudas a las cajas catalanas

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Planteó una entidad semipública que gestionase los activos inmobiliarios

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06 de marzo de 2009 (10:39 CET)

La Generalitat tanteó a las cajas catalanas con ayudas para la creación en Catalunya de una entidad que gestionase los activos inmobiliarios que estas instituciones se quedan al no poder sus propietarios asumir los créditos con los que los compraron, según publica La Vanguardia.

El sector de las cajas catalanas descartó la opción de crear una agencia semipública que absorbiera los activos inmobiliarios que recuperan las entidades de ahorro como consecuencia de la crisis. Esa posibilidad la debatió el departamento de Economía y Finanzas con las entidades durante el pasado mes de diciembre.

A pesar del rechazo, la Generalitat y especialmente el Departament d´Economia, siguen trabajando en otras líneas de actuación para respaldar al sector financiero y evitar problemas de solvencia.

El proyecto que elaboró el Departament d´Economia era similar al presentado el jueves pasado en sociedad por Ahorro Corporación, sociedad controlada por la mayoría de las cajas catalanas. El plan de crear una sociedad semipública funcionaba a partir de que una empresa adquiriría los activos inmobiliarios que las cajas y bancos catalanes están comprando a sus clientes morosos. La sociedad semipública posteriormente alquilaría esos activos en el mercado.

El proyecto fue discutido en varias reuniones de la Federació de Caixes Catalanes. El plan preveía que la nueva sociedad que se creara contara con un capital inicial de unos 1.000 millones de euros, un 20% o un 30% del cual sería aportado por la Generalitat.

El dinero restante procedería de las cajas y bancos catalanes. Posteriormente, la sociedad emitiría deuda con aval público para captar 4.000 millones de euros adicionales en el exterior. Con estos 5.000 millones de capital, la sociedad procedería a comprar los activos inmobiliarios de las entidades pero con un descuento que podría rondar el 30%. Este fue, al parecer, uno de los puntos que provocaron más rechazo desde algunas entidades financieras puesto que consideraban que se trataba una rebaja excesiva. "Si hemos de aplicar un 30% de descuento a activos que ya hemos devaluado un 20%, al final los vendemos por la mitad de su valor", señaló el responsable de una importante entidad financiera catalana.
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