Cataluña se arriesga a sufrir una situación "incontrolada" a partir de 2018

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La Generalitat puede tardar hasta 30 años en reducir la deuda al 13%, el porcentaje que las autoridades fiscales reclaman

Oriol Junqueras y Artur Mas en una imagen de archivo.

Barcelona, 08 de diciembre de 2015 (13:50 CET)

El debate soberanista en Cataluña parte de una premisa, y es que el déficit fiscal explica la situación de precariedad de las finanzas de la Generalitat. Con esos recursos, que se calculan entre 8.000 y 16.000 millones de euros, la administración pública no tendría una deuda tan abultada.

Pero la realidad es otra. Cataluña, como otras comunidades, en concreto Valencia y Baleares, tiene un problema de financiación, que el próximo gobierno español deberá atender. Mientras eso no llega, necesita reducir el déficit. Y cuanto antes. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), la que Bruselas obligó a constituir al Gobierno de Mariano Rajoy, alerta sobre la situación de Cataluña, a partir de los presupuestos de 2016, que, de hecho, el Gobierno de Artur Mas no ha elaborado.

Lo que señala es que "el menor esfuerzo fiscal puede poner en peligro la sostenibilidad". Y que "la relajación fiscal, similar al promedio de 2002-2010, daría lugar a una dinámica insostenible". Lo que apunta es que "mantener la misma orientación fiscal a partir de 2018 acabaría igualmente generando dinámicas incontroladas".

Reducir el déficit al 0,3%

Eso en función de que no se produzcan cambios importantes, en la financiación, o respecto al crecimiento económico.

El hecho que la autoridad fiscal señala es que en el periodo entre 2010 y 2014, Cataluña ha incumplido los objetivos de estabilidad presupuestaria.

Sin embargo, el esfuerzo ha sido considerable, pero se entiende que insuficiente. En ese periodo, las necesidades de financiación se han reducido en 4.385 millones de euros, pasando de un déficit del 4,8% al 2,8%.

El problema llega ahora. El objetivo de déficit para 2016 es del -0,3% del PIB, y la AIReF sostiene que eso significará un esfuerzo equivalente al 2,5% del PIB catalán, y que el 2% se debe realizar a lo largo de 2016, un año que podría contar con nuevas elecciones autonómicas, y con una tensión política con el nuevo gobierno español que surja de las elecciones del 20D que podría ir en aumento.

Y el plan de la CUP

El conseller de Economia, Andreu Mas-Colell ha asegurado en los últimos meses que no puede reducir más el gasto, porque, en caso contrario, se pondrían en peligro las estructuras básicas del estado de bienestar. Y, además, el Govern de Artur Mas busca ahora partidas para lograr un plan de choque contra la pobreza que facilite el acuerdo con la CUP. Todo ello va encaminado, por tanto, al incumplimiento del déficit.

La autoridad fiscal señala que con el modelo actual, Cataluña tardaría 30 años, hasta situarse en el 2045, en dejar el nivel de su deuda en el 13% del PIB, la referencia que se desea lograr. El resto de autonomías lo podrían conseguir en el 2038, ocho años antes que Cataluña.

Todo ello se reduce a un hecho: "Las necesidades de liquidez (especialmente la carga de intereses) son altas, con una dependencia casi absoluta de los mecanismos de financiación del Estado", según la autoridad fiscal. En ese caso, y si nada cambia, el proyecto soberanista se encuentra ante la necesidad de buscar una salida pragmática.

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