CatalunyaCaixa renuncia a 15.000 millones de negocio para cumplir con Bruselas

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Las oficinas que ha puesto en venta representan el 26% de la red y dan trabajo a dos de cada diez empleados

01 de mayo de 2013 (19:40 CET)

La porción de red que CatalunyaCaixa ofrece en venta a la gran banca, a través del banco asesor Nomura, supone una cifra de negocio de 15.000 millones. Es decir, el grupo público que preside Adolf Todó, se desprenderá, de aquí a final de año, de un tercio del total de los recursos.

No tiene más remedio. La Comisión Europea obliga a la entidad catalana a desinvertir como condición necesaria tras recibir 14.000 millones en recursos públicos. La mayor parte del importe, unos 9.000 millones, proviene directamente del capital inyectado a través del rescate internacional a la banca española.

Plan de ajuste

A principios de año, CatalunyaCaixa presentó su plan de futuro para cumplir con los requerimientos de la comisaría que dirige el español Joaquín Almunia, la de Competencia. Está en revisión, aunque hubo un visto bueno inicial. Bruselas quiere que el grupo tenga un comportamiento similar al de Bankia y, por esta razón, no se descarta que endurezca la hoja de ruta propuesta por Todó.

El nuevo papel del banco, dependiente del fondo de rescate Frob, pasa por prestar servicios financieros minoristas. De este modo, se estudia la venta también de la división de banca privada. CatalunyaCaixa sólo podrá desarrollar servicios atribuidos, históricamente, a las cajas en su territorio de origen. Es decir, la custodia de ahorros y evitar la exclusión financiera en Catalunya.

Clientes y trabajadores

La vuelta a los orígenes irá acompañada del cierre de 400 oficinas y del despido de entre 2.500 y 3.000 trabajadores. Estos puntos ya estaban previstos. Por esta razón, las oficinas que se han puesto en venta están fuera de la comunidad catalana. Son 316 sucursales –el 26% del total— que dan empleo al 20% de la plantilla. El trato con el comprador incluirá a los clientes –con sus productos— y a los trabajadores.

La red se podrá vender a uno o varios interesados. Aunque, en cualquier caso, la operación deberá estar cerrada a finales de 2013. CatalunyaCaixa mantendrá, a partir de entonces, un máximo de 800 oficinas. En Catalunya retendrá una cuota de mercado del 13%. La entidad cerró 2012 con unas pérdidas de 11.856 millones de euros. Las previsiones del grupo financiero público contemplan arrojar un margen, aunque mínimo, de beneficios al cierre de este ejercicio.
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