De derrota en derrota hasta la presidencia de CCM

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30 de marzo de 2009 (17:47 CET)

El economista Juan Pedro Hernández Moltó saltó a la fama en el mes de abril de 1994, cuando, inquiriendo al entonces gobernador del Banco de España, Mariano Rubio, sobre el caso Ibercorp, le dijo: "Señor Rubio, ¡míreme a la cara! ¡De frente! ¿Me recuerda?". "¿Usted es consciente, señor Rubio, de las consecuencias que está generando en la sociedad española su proceder, su pasividad, su falta de respuesta?".

Moltó era, en aquellos años, diputado socialista por Toledo, si bien en las dos primeras legislaturas de Felipe González, había ejercido de portavoz del Grupo Socialista en la Comisión de Economía del Congreso.

Aunque nació en Alicante en 1952, la carrera política del ahora depuesto presidente de Caja Castilla-La Mancha ha estado siempre vinculada con esta comunidad. En 1976, Hernández Moltó se afilió al PSOE, que, en 1989, le designó vicesecretario del PSOE en Castilla La Mancha.

Pero el reconocimiento más notorio lo obtuvo a partir de aquel día de abril en que se convirtió en el azote de un banquero corrupto. Pasó el tiempo, Felipe González perdió las elecciones en marzo de 1996. Moltó se quedó con la secretaría general del PSOE de Castilla La Mancha y creía que iba a ser el sustituto de Bono, pero el partido prefirió a José María Barreda. Después, en 1998, Moltó se presentó su candidatura a la alcaldía de Toledo, y perdió. Finalmente, como premio de consolación, el 23 de octubre de 1999 fue nombrado presidente de la Caja Castilla-La Mancha.

Caja Castilla-La Mancha ocupa el duodécimo puesto en el ránking de cajas españolas, con unos activos que sumaban 27,4 millones de euros en diciembre de 2008. Es, por tanto, una caja modesta, que, de todas formas, ha experimentado un enorme crecimiento en los últimos años: su dimensión se multiplicó por cinco entre 2000 y 2008.

La entidad nació en 1992 fruto de la fusión de las cajas de ahorro de Albacete, Cuenca, Ciudad Real y Toledo. Gracias a la buena marcha de la economía, Moltó aprovechó la circunstancia para hacer crecer CCM fuera de su comunidad. La entidad llegó a tener 600 oficinas en 20 provincias.

A pesar de que tiene participaciones en 31 sociedades, de las cuales ocho son inmobiliarias, se negocio se basaba sobre todo en la construcción y el inmobiliario. De hecho, posee el 9,37% de Parquesol, una inmobiliaria que vale un 72% menos de lo que le costó a CCM. Además, la entidad castellana concedió 8.000 millones en créditos a empresarios del sector o a través de inversiones directas.

La excesiva exposición al ladrillo le procuró una morosidad del 5%, muy superior a la media del sector. CCM fue obligada a aliarse con otra entidad para salvar los muebles, y apareció Unicaja. Pero la caja andaluza puso unas condiciones demasiado duras al Banco de España, ya que pedía más avales y créditos que los que el BE estaba dispuesto a dar.

Finalmente, CCM ha sido intervenida y Moltó, ahora, quizá recuerde lo que le preguntó en 1994 a Rubio: “¿Usted es consciente de las consecuencias que está generando en la sociedad española su proceder, su pasividad, su falta de respuesta?”
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