Dificultades de Nueva Rumasa para colocar sus pagarés

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21 de mayo de 2010 (10:47 CET)

El holding Nueva Rumasa ha cambiado el aire de sus anuncios en los que publicita sus peculiares pagarés. Algunas fuentes del mercado consultadas por El Boletín han interpretado esta “transformación” como una manera más exhaustiva de atraer a potenciales clientes. Muchos consideran que la compañía de la familia Ruiz Mateos estaría experimentado algunas dificultades para colocar la cuarta emisión que tiene en curso.

En los renovados anuncios que aparecen en distintos diarios de ámbito español se pueden apreciar las magnitudes económicas con la facturación estimada para 2010 y la valoración patrimonial de Nueva Rumasa.

En la publicidad se cita la valoración de expertos independientes, según esta valoración los ingresos para este ejercicio sumarían 1.494 millones de euros, mientras que el patrimonio se situaría en los 5.901 millones de euros. Cifras bastante sorprendentes según muchos de los expertos requeridos por este diario, que han considerado que los números son muy desorbitados y “mucho menos fiables”. Lo cierto es, que en la nueva publicidad no se hace referencia a si estos datos engloban a todas las empresas del grupo o sólo algunas.

Unos meses atrás, dicen los analistas, las informaciones en cuanto a balances o la estructura empresarial de estas compañías conformaban una tarea de investigación casi imposible.

Las únicas cifras que ofrecía Nueva Rumasa eran globales: este consorcio está compuesto por 107 empresas con más de 10.000 empleados y una facturación de 1.500 millones de euros. Nada más. Además, según aseguraban algunos medios, la familia Ruiz Mateos había preferido que sus sociedades no estuviesen consolidadas en un solo holding y que algunas matrices estuviesen domiciliadas en Holanda, es decir, que no tributasen nada ni por los dividendos ni por las ganancias de sus filiales.

Pagarés

Por el citado motivo, no resulta extraño que algunos analistas desconfíen de sus balances, e incluso de los productos de inversión que ofertan. Además, las curiosas peculiaridades de los famosos pagarés generan desconfianza entre los expertos. Los emisores que, en la mayoría de los casos son empresas desconocidas para muchos, las garantías de “dudosa solvencia” y las sorprendentes rentabilidades provocan sospechas entre la comunidad inversora.

Por ejemplo, la rentabilidad de los pagarés ofertados (la última y aún en marcha del 10% a un año) dista de los rendimientos de la deuda cotizada en el mercado de renta fija AIAF. Esta distorsión se hace patente si se compara con los tipos medios de negociación (mercado secundario) de las empresas cotizadas. Siendo ésta última del 1,42% a doce meses. Ni siquiera la deuda a largo plazo (10 años) se asemeja, ya que en el mercado de renta fija esta inversión tiene un rendimiento del 5,09%.
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