Dos plantas automovilísticas podrían peligrar en España

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Acceda a la ponencia completa de José Antonio Bueno aquí

11 de junio de 2009 (13:20 CET)

La crisis de la automoción puede suponer para España la pérdida de una o dos plantas de producción como consecuencia de la caída de las ventas. Así de contundente es la conclusión de una ponencia realizada por el responsable de automoción de Europraxis, José Antonio Bueno.

Otras fuentes del sector consultadas por Economía Digital explicaron que en caso de que la crisis se produzca en su versión más dura, peligrarían plantas de producción con poca aportación de valor añadido, porque serían más fáciles de deslocalizar. Aunque obviamente es difícil saber que pasará porque las empresas que producen en España son multinacionales, una de las plantas podría estar ubicada en el subsector del vehículo industrial, ya que los descensos en las ventas de estos productos han sido brutales.

En su ponencia, Bueno asegura que, independientemente de si se realizan o no cierres de plantas, el sector del automóvil terminará concentrándose en las próximas temporadas, como consecuencia de la reducción de capacidad instalada que deberá afrontar la industria. No obstante, afirma que más allá del año 2010, y a pesar de la crisis, “veo plantas sólidas en España: Seat, Nissan, Opel ( si no pasa nada raro con el socio ruso), VW en Landaben o Citroën en Vigo”.

Después de la crisis ”España seguirá siendo un país muy importante en la fabricación de coches y componentes”, asegura el responsable de Europraxis, y junto a Alemania y Francia formará parte de la columna vertebral de la producción europea, “aunque habrán ajustes tanto en automóviles como en componentes”.

Para Bueno en este mes de junio verá el cambio de tendencia en la caída de las ventas de coches, en parte gracias a los planes de apoyo oficiales. La recuperación será lenta y se tardará tiempo en volver alcanzar la velocidad de crucero que tenía el sector en el mercado interior, cuando, por ejemplo en 2007 se registraron 1,6 millones de coches vendidos. Las prospecciones más optimistas hablan de un 25% menos. También cambiará la distribución, ya que muchos de los concesionarios que cierren como resultado del desplome del negocio no volverán a abrir, asegura Bueno.

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