El Ave Fénix del acero catalán

25 de septiembre de 2010 (10:18 CET)

Por Xavier Salvador

En los últimos años, Joaquim Boixareu Antolí ha adquirido notoriedad en la vida pública catalana. El consejero delegado de Irestal Group es uno de los hombres fuertes del lobby empresarial nacionalista Femcat (del que fue su primer presidente), pero no es su única plataforma: también lidera el consejo social de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), y la comisión de Industria de Foment del Treball. Justo en esta organización patronal es donde el hijo de uno de los grandes industriales y financieros catalanes del siglo pasado quiere dar la batalla. El próximo 19 de octubre, Boixareu disputará la presidencia a Juan Rosell, otro de los ‘aristócratas’ del empresariado catalán. Con él viajan en el mismo barco otros descendientes de los primeros espadas de la burguesía catalana de finales del siglo XX.

Pese a ser un perfecto desconocido ante la opinión pública, el aspirante a presidir Foment, su familia y su grupo empresarial cuentan con una larga historia. Una trayectoria que tiene un punto de inflexión poco antes de los Juegos Olímpicos de Barcelona, cuando protagonizaron una de las quiebras más sonadas de la historia industrial catalana.

Su padre trajo el acero inoxidable a España. Una actitud que sólo algunos visionarios como Pere Duran Farell con el gas habían sido capaces de mantener viva después de la revolución industrial. Los catalanes eran tenidos por empresarios emprendedores, que viajaban, y Joaquim Boixareu Gimó, el patriarca de la estirpe, era una de ellos. Aceros Boixareu fue durante años el buque insignia del grupo familiar. Con aquella empresa, el padre Boixareu llegó a ser una de las principales fortunas catalanas del tardofranquismo.

Banquero con Ferrer Salat

Su idea de crear un centro de servicios del acero inoxidable en un país en el que la siderurgia estaba en plena decadencia fue exitosa. Con aquellos hierros forjó su papel de financiero preeminente. Tomó una participación en el Banco de Europa de Carlos Ferrer Salat (entonces hombre fuerte de Foment del Treball e impulsor y primer presidente de CEOE) y ocupó la vicepresidencia durante unos años. Su vinculación con el banco arranca desde su fundación, a principios de los años 70.

A principios de los 90, Boixareu Gimó llegó incluso más lejos: tomó una importante participación accionarial (más de 1.200 millones de la época) en Acerinox, entonces un gigante del sector y cuyo accionista mayoritario era la Corporación Industrial de Banesto, que presidía Mario Conde. Intentó controlarla, pero sin éxito. Su máximo logro fue que Conde le prestara una silla en el consejo de administración de Acerinox.

Todo fue relativamente bien hasta el 16 de febrero de 1992. Aquel día, el patriarca de los Boixareu se vio obligado a llevar los libros de Aceros Boixareu al juzgado. Esgrimiendo el recorte de precios en el sector del acero inoxidable, la principal empresa del grupo familiar declaró unas deudas de 5.699 millones de pesetas de la época. La quiebra fue sonada, atrapó a muchas entidades bancarias que se ocupaban de su financiación y sacó del mapa a Boixareu Gimó, de quien poco más se supo después en materia empresarial.

Lecciones de la quiebra

Cuando suspendió pagos Aceros Boixareu poco antes de los Juegos Olímpicos de Barcelona, el gerente de aquella sociedad era el hereu de la familia y actual consejero delegado del grupo Irestal. Tenía 33 años y conoció en sus propias carnes el escaso espacio que existe entre el éxito y el fracaso empresarial. Pero aprendió la lección. Junto a su hermano Felip, los Boixareu han ido edificando una moderna compañía con presencia internacional. Su proyecto ha llegado incluso a ser considerado un modelo de éxito en escuelas de negocios y organismos empresariales. Amplia presencia mundial, estrategia combinada de crecimiento orgánico y de adquisiciones y, sobre todo, un escenario macroeconómico mundial que ha hecho del acero casi una commodity, han facilitado la expansión rápida. El grupo rebasa los 500 millones de facturación agregada, aunque este es un dato que siempre debe ponerse en cuarentena habida cuenta del hermetismo con el que ha operado Irestal Group y de la ingeniería societaria con la que se ha edificado.

Sea por razones fiscales o por los antecedentes del 92, la multinacional del acero que se autoproclama catalana tiene la cabecera del holding societario en la localidad danesa de København. Desde la matriz, Irestal International ApS, cuelgan compañías con base en Eslovaquia, Ucrania, República Checa, Estados Unidos, Polonia, Rusia, Reino Unido, Francia, Portugal y España. Recientemente, el grupo ha anunciado una inversión para implantarse en China, mercado con gran consumo de productos derivados del acero.

Impuestos en Dinamarca

La segunda generación de los Boixareu no tiene preocupación aparente por esa dualidad catalano-danesa. Preguntado por Economía Digital si podría derivarse algún problema de conciencia o rebasarse algún principio ético para un aspirante a liderar al empresariado catalán por el hecho de que la cabecera de su grupo pagara los impuestos en Dinamarca, Boixareu se limitó a responder: “Irestal es una multinacional catalana con presencia en múltiples países que liquida sus impuestos allí donde opera”.

En Catalunya, en su sede central de la Carretera Reial, 128-130 de Sant Just Desvern, están domiciliadas Irestal Global, Irestal Serveis y Primfila, sociedades limitadas con escasa facturación y con el capital social mínimo para su constitución. Una de ellas está especializada en la prestación de los servicios comunes al resto de las empresas del grupo. Precisamente en ella participa como consejera la ex ministra del PP Anna Birulés, reciente fichaje del grupo, junto a representantes de MCH Iberian Capital Fund I, un private equity que en el 2000 inyectó fondos a la familia Boixareu para abordar su plan internacional de expansión y con quien comparten la propiedad del conglomerado.

¿Conexión con la familia real?


En España, en el País Vasco mantiene Aceros Bergara; en Galicia, Inoxidables del Atlántico; y, también en Catalunya, Acers Banyoles. La filial gallega del grupo mantuvo en 2009 un contencioso con el sindicato CCOO a propósito de unos despidos que la central consideró un ERE no declarado, por lo que lo denunció ante la fiscalía. El sindicato relató entonces que entre los accionistas de la cabecera danesa del grupo (Irestal International ApS ) figuraban como accionistas los Duques de Palma, Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarín.

La segunda generación de los Boixareu mantiene excelentes relaciones con otros notables de la burguesía industrial catalana. Sin ir más lejos, Carles Sumarroca, vicepresidente de Comsa-Emte y descendiente primogénito de Carles Sumarroca Coixet, participa en la candidatura alternativa que pretende descabalgar a Juan Rosell de la presidencia de Foment el próximo 18 de octubre. Sumarroca Coixet fue uno de los fundadores de Convergència Democràtica de Catalunya, amigo personal de Jordi Pujol y, además de financiar la aparición del diario El Observador de Lluís Prenafeta, siempre ha pasado por ser uno de los grandes apoyos financieros de la coalición nacionalista.
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