El BCE reconoce que el crecimiento económico en el 2009 será menor del previsto

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04 de junio de 2009 (17:44 CET)

No todo el monte es orégano. Tras el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo, su presidente, Jean Claude Trichet, ha protagonizado una comparecencia ante los medios en la que, en primer lugar, ha afirmado que se mantendrán los tipos de interés y, además, ha lanzado un jarro de agua fría a quienes creían que la crisis económica había llegado a su punto de inflexión.

Y es que los economistas del BCE prevén una contracción de la economía de la eurozona de entre el 4,1% y el 5,1% en el 2009 (frente a la caída del 2,7% prevista en marzo), mientras que para el 2010 se espera que la actividad oscile entre una caída del 1% y un aumento del 0,4%.

Las cifras obtenidas del primer trimestre, "muy débiles" según el banquero francés (no en vano la actividad económica de los países miembro de la UE se contrajo en el primer trimestre del año un 2,5% interanual), afectarán "significativamente" al crecimiento de lo que queda de año. "Los últimos datos muestran que tras dos trimestres de crecimiento muy negativo, la actividad económica para el resto del año se contraerá a un ritmo mucho menor", ha admitido Trichet, quien también ha asegurado que "se esperan tasas trimestrales de crecimiento positivo a mediados de 2010".

Otro campo a analizar es el de la inflación. Los especialistas del BCE creen que la inflación armonizada se situará entre el 0,1% y el 0,5% en el 2009, ligeramente por debajo de los pronósticos de marzo (cuando se predijo una media del 0,4%), mientras que para el 2010 podría llegar a estar entre el 0,6% y el 1,4%, tal y como se predijo. El responsable de la entidad financiera europea ha garantizado que las expectativas de inflación están "firmemente ancladas" y que la estabilidad de los precios se mantendrá.

Por otro lado, Trichet ha hablado sobre el programa de compras de cédulas hipotecarias que anunció el pasado 7 de mayo y que comenzará en julio. El banquero ha recalcado que el volumen total de compras que prevé la institución es de 60.000 millones de euros, aunque no ha hablado ni de la posibilidad de que esa cantidad aumente ni del tipo de activos que podrían adquirirse.

En concreto, el BCE llevará a cabo compras directas de bonos garantizados denominados en euros tanto en el mercado primario como en el secundario y apuntó que podrán acudir aquellas entidades que tienen derecho a participar en las habituales operaciones de crédito del Eurosistema.
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