El comercio de proximidad gana adeptos con la crisis

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06 de mayo de 2009 (19:48 CET)

La Asociación Española de Codificación Comercial (AECOC) presentó hace unos días, con motivo de su asamblea general, un informe que, bajo el título “¿Quién le puede sacar partido a la crisis?” analiza los hábitos de consumo de los ciudadanos españoles, especialmente en estos tiempos de recesión. Y uno de los puntos más reveladores de dicho informe es que la proximidad se ha convertido en uno de los principales factores que llevan a los ciudadanos a consumir en un determinado establecimiento.

En tiempos de crisis, “la proximidad gana porque la gente considera que, además de ir a un sitio que tenga mejores precios, el hecho de ajustarse más a lo que necesitan comprar es una manera de ahorrar, y eso lo encuentran más fácilmente en el comercio de proximidad”, aseguró José María Bonmatí, director general de la AECOC, en el programa La Plaça -de Onda Cero- el martes.

“La población cree haber modificado su consumo a partir de la crisis, y el precio ha ganado más importancia”, afirmó Bonmatí. Al parecer, lo primero que hacemos los ciudadanos es reducir lo que gastamos en lo que no es estrictamente necesario y adaptar el ritmo de nuestras inversiones en aquello que sí lo es. Miramos más el precio, “pero también aquello que te dan a cambio de ese precio, el valor”, continuó el presidente de la AECOC. Además, en función de la disponibilidad de dinero se trata de reducir la compra no necesaria: se va más veces al establecimiento y se compra menos cantidad.

Lo que intenta el consumidor es “gestionar de la mejor manera su presupuesto. Hay gente que no está dispuesta a renunciar a los placeres de lujo asequible (tomarse un café, un helado, ir al cine) porque son, comparativamente, pequeños gastos con mucho valor, y lo importante siempre es aquello a lo que el consumidor da mucho valor. Si los fabricantes de alimentación consiguen transmitir con sus productos ese valor, el consumidor difícilmente ahorrará en ese producto”, aseguró Bonmatí.

La AECOC nació en 1978 con un objetivo: implementar el código de barras. En la actualidad está formada por más de 24.000 empresas, el 65% de las cuales se dedica al sector del gran consumo y, muy especialmente, al campo de la alimentación. Uno de sus más inmediatos proyectos es la implantación del EPC (Electronic Product Code), el código de barras 2.0, un chip para identificar los productos que podría sustituir, en un futuro, a los códigos de barras que conocemos hoy en día, y que permitirá que muchos productos a la vez se lean mediante un arco identificador, con lo que no será necesario acercarlos al lector.
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