El consumidor del futuro: exigente, sibarita y emocional. En la foto, una persona comprando por internet: Elaine Smith/CC0 (dominio público)
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El consumidor de 2030 será digital y más exigente en un entorno en el que la velocidad de entrega será la clave, según un informe de EAE Business School

Nahiara S. Alonso

Economía Digital

El consumidor del futuro: exigente, sibarita y emocional. En la foto, una persona comprando por internet: Elaine Smith/CC0 (dominio público)

Madrid, 27 de marzo de 2019 (17:54 CET)

Exigente, sibarita, infiel, emocional, formado... estas son algunas de las características del consumidor del futuro. Según un informe de EAE Business School, el cliente de 2030 será el más preparado y con más criterio de la historia. Además, tendrá acceso a una gran cantidad de información en tiempo real, lo que supondrá el cambio más significativo. De hecho, si algo le caracteriza, es que el consumidor del futuro es digital.

Según el informe, las marcas tratarán de convertir a los consumidores en aliados a la hora de definir nuevos productos o servicios, como ya están empezando a hacer algunas compañías como Microsoft, que toma en cuenta las opiniones de clientes expertos antes de lanzar sus actualizaciones.

Además, los productos serán cada vez más indiferenciados gracias la rapidez de réplica y las tendencias y modas se sucederán a un ritmo sin precedentes. Será la época de la obsolescencia programada llevada hasta sus límites.

Por este motivo, las marcas apelarán a emociones para incentivar el consumo. El cliente futuro tendrá a su alcance todo tipo de productos sin importar la distancia física que lo separe de ellos. La velocidad a la que pueda acceder a la mercancía se convertirá, en muchas ocasiones, en un factor tan determinante como el precio.

Era digital

El informe de EAE muestra un consumidor mucho más exigente que demanda propuestas totalmente personalizadas por las que estará dispuesto a hacer un sacrificio especial. "El desarrollo del Big Data y del Smart Data permitirá la segmentación más allá incluso de lo individual y podrá concretarse en momentos del día, estados de ánimo, disposición y muchos más factores", expica el documento.

En el futuro el consumidor realizará la inmensa mayoría de sus gestiones comerciales a través del móvil. Las aplicaciones de los teléfonos evolucionarán hacia nuevos usos grupales de la vida, tanto sociales como comerciales. Según el estudio, serán una compañía inseparable del consumidor y jugarán un importante papel en su vida personal y profesional. 

"Estarán presentes en todo tipo de dispositivos móviles y servirán para definir perfiles de usuarios que las marcas aprovecharán para proyectar sus ofertas con una gran eficiencia en su focalización”, afirma el texto.

Compras digitales de servicios de streaming (móvil). Fuente: EAE

Compras digitales de servicios de streaming (móvil). Fuente: EAE

De hecho, una de las mayores revoluciones que prevé el estudio es el "cambio de mentalidad de las próximas generaciones frente a las suscripciones". Los consumidores del futuro preferirán suscribirse a todo tipo de servicios y contenidos en lugar de tener posesiones, como los servicios de streaming para películas y series.

Según el informe de EAE, el objetivo de todos será crear la "súper aplicación" que lo contenga todo y responda a todas las necesidades en todo momento y circunstancia. Así, se busca la integración total de los servicios.

"Ahorraremos papel y todo será más limpio y sostenible, pero todas nuestras compras dejarán huella electrónica, algo que exige una rigurosa ética reglamentaria para preservar la privacidad de los consumidores", indica Eduardo Irastorza.

Ante esta digitalización, el objetivo del punto de venta ya no será tanto cerrar el proceso comercial como contribuir a desarrollar la lealtad hacia la marca y la preferencia por parte del cliente, que será más infiel y se dejará llevar por las experiencias que puedan ofrecerle.

Los países emergentes impulsarán el consumo

A nivel global, el "consumidor 3.0" será más rico que nunca. Según el estudio, en los próximos años serán los consumidores de las nuevas potencias, sobre todo asiáticas, las responsables del crecimiento de la economía y su contribución será determinante a medida que el producto interior bruto y la renta per cápita en estos países se vaya consolidando.

Ingreso bruto a nivel global, 2010-20130 (en billones de dólares). Fuente EAE

Ingreso bruto a nivel global, 2010-20130 (en billones de dólares). Fuente EAE

Países como China, India, Indonesia, Rusia o Brasil contarán con centenares de millones de consumidores de clase media que demandarán más y mejores productos, y a los que occidente también tratará de atender. Sin embargo, como afirma Eduardo Irastorza, profesor de EAE y director del estudio, "uno de los grandes debates que acompañarán al auge de este nuevo consumidor será el de las barreras proteccionistas que acaba de despertar".

Por el contrario, en occidente habrá una evolución muy moderada próxima al estancamiento. "El consumidor será más viejo que nunca y, aunque los asistentes virtuales y el comercio electrónico serán dos importantes bazas a jugar para competir con ventaja, el futuro no será para el que disponga de la más sofisticada tecnología sino para aquél que sea capaz de hacerla más accesible, sencilla y comprensible para todos".

Además, según el estudio, la mujer adquirirá una mayor influencia a nivel global, ya que sus ingresos se equiparán cada vez más a los del hombre. "Sus gustos y opiniones serán determinantes para confeccionar estrategias comerciales", explica.

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