El convenio de cajas, a punto de encallar: la patronal pide bajar sueldos un 30%

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Se retoman las negociaciones a pocas semanas del fin de la vigencia del convenio pero las posturas siguen muy alejadas

Oficina de Cajamar

en Barcelona, 02 de octubre de 2015 (22:46 CET)

Las negociaciones del nuevo convenio de cajas de ahorros se han retomado después de un largo parón y este jueves 1 de octubre se han vuelto a sentar los representantes de las entidades y de los trabajadores, pero las posiciones siguen estando muy lejos. Tanto que las conversaciones corren el peligro de encallarse con el fin de la ultractividad de los convenios a la vuelta de la esquina y las condiciones de 120.000 empleados en el aire.

Fuentes sindicales han explicado que las cajas han puesto sobre la mesa una rebaja de los sueldos del 30%, la eliminación de carreras profesionales y trienios y una liberalización de los horarios, con jornada partida de lunes a viernes. El motivo de dichas exigencias, mejorar los ratios de solvencia, los márgenes y la competitividad, siempre según los sindicatos. La Asociación de Cajas de Ahorros para Relaciones Laborales (ACARL), que lleva las negociaciones, no se ha pronunciado.

Salarios en función del PIB

Estas propuestas están más que alejadas de las de los sindicatos. Aunque están dispuestos a negociar los horarios, no aceptan la jornada partida para todos los empleados todos los días. De hecho, ya se levantaron de la mesa antes de verano como protesta por lo que consideran una liberalización de la jornada. Los representantes de los trabajadores creen que abrir las oficinas por la tarde no aportaría mucho a la actividad de las antiguas cajas.

Respecto al salario, los sindicatos están planteando que se mantengan las subidas en función del PIB español, como se pactó para el convenio 2011-2014. Desde CCOO han acusado a la ACARL de querer cambiar las reglas del juego impuestas por la propia patronal. "En 2011 se emperraron en vincular salarios al PIB, no querían ni ver el IPC", han explicado. Por aquel entonces, el PIB era negativo, pero ahora sube más de un 3%, lo que obligaría a subir los salarios.

Los sindicatos critican que desde que se iniciaron las negociaciones, en febrero, la posición patronal prácticamente no se ha movido. Entonces, pedían una bajada salarial del 35%, además de la liberalización horaria y terminar con la carrera y los trienios. CCOO no acepta que la carrera profesional no esté sujeta a criterios objetivos fijados por convenio y denuncian que las cajas quieren convertirlo en "subjetivo y arbitrario".

El tiempo apremia

Un problema añadido a las diferencias entre ambas partes es que el tiempo apremia. El convenio (2011-2014) vencía el 31 de diciembre pasado, pero hay un año de ultractividad, es decir, un año durante el cual se mantiene la vigencia aunque el convenio esté vencido. Sin embargo, no está claro cuando decae el convenio, ya que los sindicatos lo denunciaron el 22 de noviembre, un procedimiento que es habitual para emplazar a las empresas a negociar el nuevo convenio. Entonces, podría perder su vigencia el mes que viene, ya que la ultractividad dura un año.

"No está claro. La reforma laboral la hicieron corriendo y no lo deja claro, depende de lo que vayan decidiendo los jueces", apuntan fuentes sindicales sobre el fin de los convenios. En cualquier caso, las posiciones están todavía muy alejadas y, si no hay un acercamiento en la próxima reunión, a mediados de mes, los sindicatos iniciarán las movilizaciones para presionar a la patronal.

Aunque sólo quedan dos cajas de ahorros –Ontinyent y Pollença–, el convenio del sector abraza a muchas de las antiguas cajas, que lo mantienen a pesar de ser ya formalmente bancos. Caixa Bank, Bankia, Mare Nostrum y Cajasur son algunas de las antiguas cajas que se rigen por el convenio del sector.

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