El cortejo entre Bankia y BBVA tendrá que esperar

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CONCENTRACION BANCARIA

Rato, en el inicio de la negociación de Bankia | EFE

10 de noviembre de 2011 (20:20 CET)

Corren tiempos difíciles para la banca en general y para la española en particular. La prioridad es reducir la mora, consolidar los niveles de capital, adecuar el exceso de capacidad de sus redes y, si quedan fuerzas, crecer fuera de España. Con estos condicionantes, la fusión de alguno de los cinco grandes del país parece un contrasentido y más aún si uno de los novios es Bankia. La entidad tiene que digerir todavía el grueso de la integración de sus siete cajas, reducir la mora y la exposición al ladrillo y adelgazar balance. Una dote por ahora poco atractiva que ofrecer al BBVA o a cualquier otro pretendiente.

Bulle el mercado con una posible fusión entre Bankia y BBVA, que se mezcla con las quinielas sobre nombres de un posible Gobierno del PP. La presidencia del nuevo gigante financiero para Rodrigo Rato y la cartera de Economía para Francisco González dicen en los mentideros de la banca. Y si bien es cierto que hay buena sintonía entre ambos, de hecho Rato aupó a González a la presidencia de Argentaria y después a la de BBVA, desde un punto de vista meramente técnico la operación se presenta imposible, por lo menos ahora, según los propios protagonistas de la historia.

Bankia afirma oficialmente que no incluye fusiones en su nuevo plan estratégico 2012-2015 y sostiene que su prioridad es completar el triple reto que supone aglutinar siete cajas, convertirse en banco y salir a bolsa. La situación interna es muy tensa y complicada, con rumores constantes de nuevos excedentes de plantilla y con muchas tareas prioritarias por delante, como reducir la mora, adelgazar el balance, recortar el crédito y vender participadas. Tampoco ha alcanzado todavía los ahorros de costes potenciales derivados de la fusión y los ajustes.

Travesía del desierto

Su consejero delegado, Francisco Verdú, afirma que se empezarán a notar en 2012 y llegarán a suponer a medio plazo un ahorro de 500 millones al año. Si todo este se sitúa en el contexto de una economía con encefalograma plano, “Bankia tiene por delante la travesía del desierto y no puede abordar otra megafusión porque no hay nadie capaz de manejar una situación así”, afirman fuentes del sector.

Dentro del BBVA se ve factible una fusión con Bankia pero nunca ahora, sino más bien en un plazo de dos años, cuando “la entidad que preside Rato haya hecho los deberes”, según fuentes de la entidad. Considera en el banco vasco que existen complementariedades y que la buena relación entre González y Rato podría engrasar el proceso al igual que la posible llegada del PP al poder. Pero mientras el BBVA tiene la mora bastante controlada -Bankia la tiene mucho más alta-, soporta una menor exposición al ladrillo que la entidad de Rato y sus dificultades para financiarse son menores, por lo que su margen de intereses, la variable clave del negocio bancario, es mucho mayor.

Bankia contaminaría al BBVA añaden estas fuentes. Oficialmente el banco que dirige Angel Cano se limita a decir que no comenta rumores y remitan a las recientes palabras del consejero delegado: “el banco no preveía ninguna fusión con otra gran entidad en los próximos meses”.

Penalización sobre el balance

Es la misma tesis que defienden desde Renta 4. La sociedad de análisis y bolsa cree que BBVA no se embarcaría ahora en una operación así. Penalizaría su balance al aumentar el peso del negocio en España y el del crédito inmobiliario. La integración provocaría la necesidad de hacer una limpieza de balance importante, con un coste demasiado elevado.

Los expertos de esta firma prevén un proceso de concentración en la banca española de larga duración, previsiblemente de entre cuatro y cinco años caracterizado por el crecimiento de las cuatro o cinco grandes entidades. Consideran poco probables las fusiones entre ellas y se decanta por movimientos de integración de entidades medianas por parte de los pesos pesados del sector. También pronostican más protagonismo de la banca mediana y pequeña, con operaciones entre ellas, entidades que no están catalogadas como sistémicas y que tienen dificultades para financiarse.

Un escenario de deterioro aun mayor de la situación macroeconómica española y de la tensiones financieras de los mercados globales en el que Bankia no pudiera digerir la fusión de las entidades que la conforman podría provocar una fusión casi forzosa con otra entidad grande, como el BBVA o Caixabank advierten otras fuentes del sector. El objetivo sería obtener un esquema de ayudas extraordinario por parte del regulador para poder sufragar el ajuste de la capacidad instalada de ambas entidades y al mismo tiempo permitiría a Bankia recomponer el negocio típico bancario. La búsqueda de tamaño y eficiencia se presume imprescindible para los tiempos que vienen.
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