El dudoso futuro de la CAM alarma a sus inversores y clientes

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La desconfianza de los ex socios ante las cifras de la entidad alicantina, clave en la ruptura del pacto

31 de marzo de 2011 (17:41 CET)

Los clientes de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) están preocupados por el futuro de la entidad alicantina tras el fracaso del proyecto de fusión con Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura. La petición al Banco del España del apoyo financiero del FROB ha provocado que las cuotas participativas de la caja se desplomaran en bolsa debido al exceso de las ordenes de venta frente a las de compra.

La incertidumbre planea sobre la caja alicantina. Su intervención o no por el Banco de España, o su posible venta al Santander, o La Caixa u otras entidades como el Banco Sabadell, es la comidilla en los círculos económicos y políticos.

Sin embargo, en la Comunidad Valenciana era un secreto a voces la inviabilidad del acuerdo porque a ninguno de los socios le gustaba el proyecto impuesto por el Banco de España. Empezando por la CAM, cuyos órganos de gobierno la han rechazado desde el principio, lo que ya ocurrió con la antigua Bancaja, que siempre fue la opción preferida por la patronal y los dirigentes políticos valencianos. También estuvo a punto de fraguar la fusión con Caja Murcia.

Los tres ex socios de la frustrada fusión han justificado la ruptura afirmando que los datos económicos facilitados por la CAM, en concreto los de morosidad, no se ajustaban a la realidad. La entidad ha respondido, que sus cifras, analizadas por expertos independientes como KPMG y AFI, son correctas, y ha anunciado que reclamará judicialmente a las tres cajas por romper el contrato anunciado hace un año. Pero lo cierto es que la desconfianza hacia las cuentas por parte de Cajastur,Caja Cantabria y Caja Extremadura ha ido ampliándose en la medida en que se acercaba la fecha límite para cerrar la fusión. Concretamente el miedo de los ya frustrados socios tiene que ver con el compromiso immobiliario de CAM.

De momento, y por lo memos de puertas afuera, la CAM se queda como quieren sus actuales gestores. Sola. Con el objetivo de conseguir la ayuda pública necesaria para afrontar el proceso sin ser intervenida o vendida. Sus tres ex socios han justificado la ruptura diciendo que los datos económicos, en concreto los de morosidad, que aportaba la CAM, no se ajustaban a la realidad.

El presidente de la patronal valenciana, Cierval, Rafael Ferrando, ha apoyado a la caja alicantina. “Los compañeros de viaje de la CAM eran pequeños, no tenían suficiente entidad, ni visión de futuro, y encima querían gestionar”. Por su parte, el presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, culpa del fracaso de la fusión que hubiera dado lugar a la quinta entidad financiera del país, a Zapatero y al Banco de España.

La CAM está formada por cuarenta sociedades que trabajan en el sector financiero, de seguros, pensiones, fondos de inversión, y de distribución comercial. Pero es el sector inmobiliario el que centra la mayor parte de su actividad, junto al financiero, y por tanto, de sus inversiones. La CAM dispone de 960 oficinas en España. La Comunidad Valenciana cuenta con 408; seguida de Murcia, con 157; y de Catalunya, con 93.
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