El FMI fiscalizará el cumplimiento las políticas económicas del G-20 en 2011

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El presidente español, José Luis Rodríguez Zapater,o reconoce que el empleo ha sido el gran sacrificado por la crisis

12 de noviembre de 2010 (10:28 CET)

Los países miembros del club de los más poderosos, el G-20,, que agrupa a los más ricos y a los emergentes, han acordado someter sus políticas nacionales al escrutinio del Fondo Monetario Internacional (FMI) para ver si cumplen con el objetivo conjunto de reducir los desequilibrios externos. Pero hasta 2011 no se conocerá el contenido del examen. El G-20, que ha concluido su quinta cumbre en Seúl (Corea del Sur), encomendará a sus ministros de Economía y gobernadores de bancos centrales que decidan "las guías indicativas" para evaluar si esas políticas nacionales son las correctas.

Según el comunicado final de la cumbre, los ministros de Finanzas y gobernadores centrales debatirán esos indicadores en la primera mitad de 2011, antes de la sexta cita del G-20, que se realizará en Francia. La iniciativa adoptada es una manera de diluir la propuesta estadounidense, muy criticada por otros países, de limitar al 4% del PIB los saldos (ya sean déficit o superávit) por cuenta corriente. La canciller alemana, Angela Merkel,  ha indicado siempre que el amplio superávit comercial de su país se debe a la competitividad de sus empresas exportadoras y no a la devaluación de su moneda, como se achaca a China.

Ni hablar de devaluaciones competitivas

En el manifiesto final no se menciona ningún indicador , una resistencia que fuentes de la negociación achacan a la delegación china. También se ha caído en el último momento la exigencia de evitar "mantener tipos de cambio por debajo de su nivel de equilibrio por motivos competitivos", una nítida alusión a la política de intervención de China para evitar una apreciación significativa del yuan. Además del consabido compromiso de evitar las "devaluaciones competitivas", se mantiene el recado a Estados Unidos, al reiterar que las economías avanzadas "incluida aquellas con divisas que ejercen papel de reserva" estarán atentas a movimientos reciente estímulo monetario de la Reserva Federal.

Para la presidencia francesa del G-20, que se inicia este viernes, se dejan también otros dos asuntos conflictivos: desarrollar un mecanismo de control que permita comprobar si cada país avanza o no en los múltiples objetivos planteados en las cumbres del G-20; y revisar el sistema monetario internacional, ligado ahora al dólar como moneda básica de reserva, para "asegurar la estabilidad de la economía mundial", una vez que las tensiones y vulnerabilidades del sistema "han quedado claramente patentes". El foro de países ricos y emergentes ha encargado al FMI que desarrolle propuestas para revisar el sistema monetario, una de las prioridades del presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Como se había dicho, el G-20 ha asumido el acuerdo de los banqueros centrales en el comité de Basilea para triplicar los requisitos de capital a las entidades financieras, así como el amplio plazo concedido a la banca (hasta 2019) para que cumpla con los nuevos requisitos. El comunicado también hace suyo el planteamiento del Foro de Estabilidad Financiera para definir (a finales de año) qué entidades deben ser vigiladas con mayor celo por su "dimensión o complejidad" y fijar para ellas requisitos adicionales de capital y liquidez (a mediados de 2011). La prioridad es establecer esas nuevas exigencias a las entidades sistémicas con relevancia internacional. La vicepresidenta económica, Elena Salgado, dio por hecho ayer jueves que en esa lista estarán las dos grandes entidades españolas, Santander y BBVA.

Zapatero, contra el fraude

Por otra parte, el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, consideró que "el empleo es el gran sacrificado de la crisis". Zapatero recordó que desde el inicio de la crisis se han perdido 30 millones de empleos y reclamó a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y al Fondo Monetario Internacional (FMI) que profundicen en el trabajo que presentaron en septiembre pasado en Oslo (Noruega) para combatir esta lacra.

Zapatero, que intervino en la primera sesión plenaria de jefes de Estado y Gobierno, ha destacó que sin el desarrollo de los países más pobres no puede haber recuperación económica y recordó que hasta ahora solo se han desembolsado 220 de los 1.000 millones de euros prometidos a la FAO para un programa de seguridad alimentaria, según fuentes de Moncloa.

Zapatero también pidió al presidente francés, Nicolas Sarkozy, que preside enn esta nueva etapa el el G-20 , un impulso contra la evasión fiscal, que cuesta al tercer mundo 400.000 millones de dólares anuales, tres veces más de lo que reciben en ayuda al desarrollo, y un mayor empeño en la erradicación de los paraísos fiscales.
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