El gobierno alemán investiga a Barclays por posible evasión de impuestos

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Documentos del banco detallan la práctica de algunos negocios para eludir el fisco

22 de junio de 2013 (14:38 CET)

Barclays está en el punto de mira. El Ministerio de Finanzas alemán ha abierto una investigación ante una posible evasión fiscal por parte de la entidad británica, según informaciones del Süddeutsche Zeitung.

El diario muniqués asegura que entre 2007 y 2010 existen documentos internos de Barclays que explican negocios a través de los cuales se podía eludir al fisco alemán mediante transacciones bursátiles, según ha recogido la agencia EFE.

Estos papeles, a los que ha tenido acceso el rotativo alemán, describen como, a través de una complicada y rápida serie de movimientos, es posible que el fisco devuelva más impuestos de los que se han pagado inicialmente. Esta práctica se conoce como compras al descubierto.

Especulación 

En las ventas al descubierto, que están prohibidas en Alemania, el banco vende a un inversor una acción que todavía no está no es suya, sino que la tiene que comprar todavía. Es una especulación financiera en la que el banco apuesta a que la acción, entre el momento en que la vende y el momento en que la compra, bajará de precio con lo que obtiene la diferencia como ganancia.

En la operativa que seguía Barclays, la venta al descubierto se realizaba poco tiempo antes o después del pago de dividendos.

Según la ley alemana, al propietario de la acción se le debe de retener en el momento del pago de dividendos un 25% por concepto de impuestos. Después, en la declaración de la renta, ese tributo se computa con otros que tenga que pagar el propietario y, en caso de que haya pagado demasiado, se devuelve la cantidad que exceda.

Varios beneficiarios 


Lo que hacía Barclays supuestamente es que las acciones cambiasen de manos varias veces en muy poco tiempo. Este caos dificulta saber a quién pertenecían realmente los título en el momento del pago de dividendos y quien había pagado los impuestos correspondientes.

Con esta operativa, la entidad británica expedía más certificados por pago de impuestos por dividendos que los que realmente habían retenido y transferido al fisco.

El Ministerio de Finanzas sospecha que la actuación de Barclays le han podido costar cerca de 280 millones de euros al año. Cree, además, que el banco británico no fue el único en utilizar este modelo.
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