El gobierno y los trabajadores, los nuevos dueños de GM

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27 de abril de 2009 (17:39 CET)

General Motors intenta de todas formas evitar la suspensión de pagos el próximo 1 de junio y, entre sus últimas propuestas, está la oferta formal a sus acreedores para convertir su deuda, de unos 27.000 millones de dólares, en capital.

Si la propuesta prospera, el Gobierno y la plantilla serán los mayores accionistas del gigante automovilístico norteamericano. Si no, la suspensión de pagos será inevitable.

La compañía oferce a los poseedores de sus emisiones de renta fija que reciban 225 acciones ordinarias por cada mil dólares de deuda que tengan. Los bonistas tienen hasta el próximo 26 de mayo para decidir si aceptan el canje. De aceptarla, conseguirían el 10% del capital de la compañía, el porcentaje máximo que el Tesoro está dispuesto a aceptar.

Por su parte, el Gobierno , que ha concedido deuda que también se capitalizará, tendrá en torno al 50% del capital y el fondo que agrupa las obligaciones sanitarias con los empleados, el 39%. Los accionistas actuales, de este modo, se quedarían con un 1% si prospera el plan.

Pero los intentos de evitar la quiebra a toda costa no acaban aquí. General Motors ha revisado su plan de viabilidad y ha añadido algunas medidas drásticas con el objetivo de salvar los muebles, como mínimo a corto plazo.

Por de pronto, GM recortará entre 7.000 y 8.000 empleos adicionales, con lo que reducirá su plantilla en 23.000 trabajadores entre 2008 y 2012. Además, en el mismo período cerrará 16 fábricas en Norteamérica; reducirá los costes laborales en un 34% entre 2008 y 2010, y prescindirá de cuatro de sus marcas. Con todo ello, sus costes estructurales deberían reducirse en 5.800 millones de euros, un 25%.

General Motors se centrará sólo en cuatro marcas en Norteamérica: Chevrolet, Cadillac, Buick y GMC. De esta forma, la conocida Pontiac desaparecerá a finales de 2010, mientras que Saab, Saturn y Hummer tendrán su propia solución antes de que termine este año.

De esta forma, General Motors reformula sus propuestas ante un nuevo escenario. La empresa se prepara para lo peor y asegura que será capaz de alcanzar el equilibrio en sus cuentas en Norteamérica con un mercado total de diez millones de vehículos en Estados Unidos, lejos del volumen de entre 15 y 17 millones de unidades registrado desde 1995 hasta 2007.

Además, el grupo apuesta por reforzar su balance y su posición de liquidez. Para ello, realizará una emisión de bonos convertibles en acciones por un importe de 20.600 millones de euros, modificará los términos del acuerdo con sus empleados sobre prestaciones sociales y sanitarias (VEBA) y solicitará autorización al Tesoro para convertir deuda en acciones. Todas estas medidas se traducirán en una reducción de la deuda en 33.600 millones de euros.
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