La central nuclear de Ascó, en Tarragona. EFE

El impuesto verde catalán pone en alerta a Naturgy, Endesa e Iberdrola

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La tasa en función del impacto medioambiental que plantea el Govern dejará en las arcas públicas catalanas más de 500 millones de euros en cuatro años

Madrid, 15 de enero de 2020 (12:23 CET)

A mediados de diciembre, la Generalitat anunció una subida de impuestos que dejaría en las arcas públicas catalanas 543 millones de euros, según los cálculos oficiales. El pacto alcanzado entre el Govern, liderado por el vicepresidente Pere Aragonès, y Catalunya en Comú Podem, prevé un gravamen específico a las compañías eléctricas por el riesgo de deterioro que ocasiona el proceso productivo de la energía. 

Este punto, considerado una suerte de impuesto verde al excluir el autoconsumo y las renovables, habría levantado las suspicacias de empresas como Naturgy, Iberdrola y Endesa.

Según El Confidencial, fuentes del sector apuntan que las eléctricas podrían extender la factura a los consumidores, que se traduciría en 500 millones de euros a repartir en varios años. Siguiendo la misma información, este impuesto afectaría a Naturgy por sus plantas de ciclo combinado; a Endesa e Iberdrola por sus centrales nucleares; a la red de Endesa y Red Eléctrica Española (REE) y a las torres de grandes distribuidores como Cellnex o Telefónica

Los cálculos prevén una recaudación anual de 145 millones de euros, aunque podría aumentar en función del impacto medioambiental de cada compañía. El impuesto gravará "la infraestructura, transformación y transporte" de la energía eléctrica, según anunció la Generalitat. 

Un ejemplo: solo las tres centrales nucleares que hay en Cataluña -Vandellòs I y II y Ascó, todas en Tarragona- tendría un coste de 120 millones.

Una base imponible según la producción

El nuevo impuesto se recogerá en los presupuestos catalanes para 2020. No se gravará a las plantas fotovoltaicas, ni las de biomasa ni a los parques eólicos, pero sí a las centrales hidroeléctricas, además de establecer una base en función de la producción bruta media de los últimos tres años.

Esta se calculará según el sector. Para la energía hidráulica se establece una cuota de 0,001 euros para centrales con una capacidad inferior a 10 megavatios por hora (MW/h), pero cuando haya grandes saltos de agua se multiplicará por cinco, hasta los 0,005 euros. 

En cuanto a la red, la de baja tensión -inferior a una capacidad de 400 kilovatios por hora (KW/h) se impone una tasa de 700 euros por cada kilómetro o torre. Para la red de media y alta tensión, el coste será de 1.200 euros. 

Si el resultado se acerca al de Extremadura, que ingresa 83 millones de euros anuales, se avecina una batalla legal. En esta comunidad, las eléctricas plantearon un recurso ante la Junta, algo que volverían a retomar, esta vez contra la propia Generalitat.  

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