El paro en España podría llegar al 21% en el 2010

27 de mayo de 2009 (17:59 CET)

Por si alguien creía que la lamentable situación del panorama laboral español había tocado fondo y solo podía ir a mejor, ahí va una inyección de escepticimo: la agencia británica de calificación Standart & Poors (S&P) ha augurado que la tasa de desempleo en España alcanzará el 19% este año y podría llegar al 21% a lo largo del año que viene. La tasa de paro en España alcanzó en el primer trimestre del año el 17,4%, su mayor nivel desde finales de 1998 y, según el informe de S&P, el ritmo de destrucción de empleo se ha acelerado también.

A primera vista, parece un callejón sin salida. Según el estudio de S&P, el aumento del paro causa preocupación por sus consecuencias sobre el gasto del consumidor. Y no sólo eso: el incremento del desempleo es aún "mas sorprendente" si se tiene en cuenta que el crecimiento de la población activa está disminuyendo "porque la recesión está frenando los grandes flujos migratorios del pasado".

Y, como era previsible, esta circunstancia tiene consecuencias que afectan a gran parte del funcionamiento del gran mecanismo económico. El deterioro del mercado de trabajo ha provocado que hayan aumentado los impagos y la morosidad (cuya tasa se ha triplicado desde principios del 2008, alcanzando el 4,2% en marzo), lo que hace que los bancos reduzcan los ritmos de sus préstamos "de forma que la recuperación del consumo se está retrasando", ha indicado S&P.

Según el informe de S&P, otras economías europeas suvfrirán un incremento en su tasa de paro durante los próximos meses, como Alemania, donde el desempleo puede llegar al 9% este año y al 10% en el 2010, o Francia, donde alcanzará el 9% y el 10,1% respectivamente. Esta situación, por otro lado, podría imposibilitar un repunte temprano en la demanda de los consumidores.

Sin embargo, no todo son malas noticias: la agencia de calificación atisba ciertos indicadores que sugieren que la actividad económica se está estabilizando gracias al efecto de los planes de estímulo y las políticas fiscales adoptadas. Una normalización que podría consolidarse, de manera gradual, a partir del tercer trimestre de año.
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