El Q3 les sale casi gratis

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22 de abril de 2009 (19:09 CET)

La noticia de la adjudicación a Martorell de la producción del modelo Q3 de Audi ha sido celebrada unánimemente. A nadie le molesta lógicamente que se salven 1.500 puestos de trabajo directos en Seat y se aseguren casi 6.000 empleos más indirectos. Pero quizás sea también interesante saber que de acuerdo con los datos facilitados en su día por Volkswagen, casi toda la inversión necesaria para fabricar el Audi en Martorell saldrá de los bolsillos de los ciudadanos españoles.

La adjudicación, como se ha reconocido entre dientes, se ha conseguido porque las administraciones española y catalana han puesto sobre la mesa unos millones: 100 que fueron aprobados incluso antes de tener clara que Seat haría el nuevo coche; 160 más como compensación por la diferencia de competitividad entre Barcelona y Bratislava, que también aspiraba a fabricar en nuevo modelo, y 40 más en materia de formación que añadirá la Generalitat.

Si nos atenemos a los datos hechos públicos citando fuentes del consorcio alemán, la inversión necesaria para fabricar el Q3 es de unos 600 millones de euros y, por lo tanto, el capital público pagaría el 50% de la fiesta. Pero las cosas no son tan claras, si nos atenemos a las informaciones publicadas hace sólo unos meses que citaban fuentes de la propiaVolkswagen.

El 18 de diciembre del año pasado, el diario El Periódico, que ha hecho un seguimiento desde el primer momento del caso Q3, publicaba a toda página que la inversión de Volkswagen en el nuevo producto sumaria 350 millones. En esa cantidad se incluía la construcción de una nueva nave adyacente a la que ocupa Seat, en el Polígono de Can Amat, en Martorell. En la nueva instalación se ubicará una cadena de montaje y la chapistería necesaria para el nuevo vehículo.

Para hacer una comparación, los 350 millones que el grupo Volkswagen reconoció que invertiría en el Q3 serian poco menos que lo que cada año destina Seat para la realización de mejoras productivas y el lanzamiento de nuevos modelos, concretamente se hablaba de una inversión en este apartado, del orden de 400 millones.

Desde aquella fecha, en diversas ocasiones se han publicado cifras de inversión, una de ellas adjudicada al presidente del consejo de Administración, Francisco Javier García Sanz, vicepresidente de compras de Volkswagen. En todos los casos la cantidad publicada era de 350 millones de euros.

La diferencia entre los 350 millones y los 600 ahora planteados no se ha justificado nunca y constituye un misterio mayor que el de la Santísima Trinidad. De hecho, la inversión necesaria para efectuar el lanzamiento del Q5 en la factoría de Audi en Ingolstadt, supuso una inversión de 300 millones, según fuentes oficiales del grupo alemán, y en Alemania los sueldos son diferentes.

A la cifra de 300 millones que aportarían las administraciones españolas se debería añadir el coste que para los trabajadores de Seat supondrá por lo menos la congelación de salarios que decidieron aplicarse en referéndum. A falta, pues, de cálculos oficiales más precisos, el nuevo Q3, tan calurosamente bienvenido, lo pagamos a escote todos y cada uno de los ciudadanos españoles. Lo que no está claro es que vayamos a participar en los beneficios.
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