El RACC dejará de ser un club para afrontar mejor la crisis

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09 de abril de 2010 (19:01 CET)

El Real Automòbil Club de Catalunya (RACC), que se creó en 1906 tiene planteado el reto de agilizar su estructura, que con la crisis ha dado muestras de necesitar agilizarse. En su asamblea de socios, el 29 de abril, la entidad plantea el cambio de su forma legal. La propuesta es convertir el añejo club deportivo en una asociación. Así, la entidad que preside Sebastià Salvadó pretende mejorar su capacidad de adaptación en un entorno en el que ha sufrido una reconversión silenciosa.

El principal problema al que la asamblea del RACC deberá buscar soluciones es la marcha de la economía algunas de las empresas que dependen del club. La actividad de operador telefónico no ha cubierto ni de lejos con las expectativas que se levantaron al crear la sociedad. La mediación de seguros tiene los márgenes cada vez más estrechos y la expansión de la sociedad fuera de Catalunya tampoco aporta lo que se planeó. Quizás por todo ello la empresa ha puesto en marcha desde hace meses diversos mecanismos como son los recortes de plantilla en sus empresas o acuerdos con otras sociedades para compartir riesgos.

El cambio de los estatutos hará posible que el RACC se acoja al régimen general de asociaciones de la Generalitat. La entidad se regirá, de ser aprobada la propuesta por los compromisarios, por la normativa que emana del Código Civil de Catalunya, lo que en palabras de Salvadó, dará al RACC “mayor autonomía organizativa”.

El RACC es desde hace tiempo más que un club. Con los datos de 2008, en los diferentes ámbitos en los que actúa supusieron una facturación conjunta de 475 millones de euros. La entidad ha diversificado mucho sus actividades desde que nació como un club deportivo en 1906. Ahora opera dando asistencia en viaje a sus socios, en el área de seguros, como operador telefónico o como prestador de servicios en call centers. Para ello, el club creó una serie de empresas que pueden operar en los distintos mercados y que en caso de necesidad acudirían a los mercados de capitales.

¿Qué aporta el cambio de normativa? De momento no queda claro porqué la única información es la carta remitida a los compromisarios. Pero con la ley de la Generalitat en la mano, hay un elemento que no es baladí. Una asociación del carácter que se plantea, si quisiera tomar una participación de control en otra empresa, antes tenía que contar con la autorización previa del protectorado, en este caso de la Generalitat, mientras que acogiéndose al nuevo Código Civil Catalán, sólo haría falta “la comunicación del hecho”, lo que coincide con la apreciación de la carta en el sentido de que el cambio pretende dotar de más agilidad a la entidad.

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