El silencio de los corderos

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28 de abril de 2010 (13:03 CET)

La falta de respuestas de los principales dirigentes europeos ante la crisis griega está tumbando la confianza de los inversores. Las bolsas, especialmente las de los países más débiles en estos momentos, cayeron nuevamente el miércoles con estrépito. El Íbex, tocado además por la rebaja de rating de la deuda española por parte de Standard & Poor's, se dejó otro 3%.

Y, antes de la rebaja, el mercado de la deuda sufrió mucho. Un ejemplo: la rentabilidad del bono griego a 2 años se eleva al 18%; la del español, al 2,3% (ayer estaba al 2%); la del italiano, al 1,8%... La del alemán, al 0,76%.

Y es que más allá de los desquilibrios fiscales de algunos países de la Eurozona, lo que está castiga a los mercados es la falta de autoridad política en la Unión. Ayer, a última hora, se filtró que habría una reunión urgente de los ministros europeos de Finanzas para abordar los problemas de Grecia… ¡el 10 de mayo, de aquí a dos semanas! Eso sí, un día después de que se celebren las elecciones regionales alemanas en Renania-Westfalia.

El euro y las materias primas sigue la tendencia bajista. La divisa comunitaria se estabiliza en zona de mínimos de un año, por debajo de los 1,32 dólares, mientras que los futuros del barril tipo West Texas retroceden hasta los 82 dólares. Por el contrario, el euríbor ha experimentado una cierta subida y, probablemente, cerrará abril por encima de lo que lo hizo el mes pasado, en torno al 1,235.

Grecia necesita dinero con urgencia. Sólo el próximo 19 de mayo debe hacer frente a pagos de bonos y obligaciones por importe de 8.500 millones, sobre cuyo cumplimiento hay serias dudas.

Los países del euro y el FMI han acordado, en principio, un paquete de ayudas a Grecia por importe de 30.000 millones de euros este año y 15.000 el que viene, pero ayer quedó demostrado que la cifra quedaría muy corta, puesto que ya se habla de que la factura puede costar entre 100.000 y 120.000 millones de euros.

En el capítulo de declaraciones, reseñar las del propio Strauss-Kann denunciando la insostenibilidad de la falta de coordinación en tiempos de crisis como la actual.
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