Estos hombres sí pueden dar ejemplo

stop

Sin título

06 de abril de 2010 (13:21 CET)

El inversor Warren Buffet, el empresario mexicano Carlos Slim o el creador de Ikea, Ingvar Kamprad tienen al menos dos cosas en común. La primera es que son multimillonarios: poseen fortunas de miles de millones, difícilmente calculables para el resto de los mortales. Pero la segunda, como recuerda investopedia, es que son ricos a los que no gusta hacer ostentación de su riqueza, acaudalados que viven de forma austera e, incluso, en algunos casos, en la misma casa de toda la vida. Personas, en definitiva, conscientes de que no hay que vivir nunca al límite o por encima de sus posibilidades.

La razón por la que estos multimillonarios no se comportan como si lo fueran quizá se podría encontrar en sus orígenes humildes. Al menos, en el caso de Chuck Feeney, fundador de Shoppers Duty Free, es más que probable. Americano de origen irlandés, creció durante la gran depresión, con lo que seguramente conoció de cerca el hambre y la pobreza. Para salir de esta situación, él mismo que se puso “a trabajar duro, no a hacerme rico”, según sus palabras, pero el caso es que consiguió hacerse millonario.

Pero como no ha olvidado sus orígenes, Feeney ha repartido su fortuna entre escuelas, departamentos de investigación, hospitales y a otras instituciones. Feeney es, tras Bill Gates, el americano que más dinero dona a buenas causas. Además, usa frecuentemente el transporte público, en los aviones viaja en clase turista y compra su ropa en tiendas al por menor.

Por su parte, el oráculo de Omaha, Warren Buffet, con una fortuna que se calcula en aproximadamente 47.000 millones de dólares, vive en la misma casa de Omaha que compró hace 50 años por sólo 31.500 dólares y, aunque no duda en ir a los mejores restaurantes del mundo, si le dejan elegir se decantará siempre por una hamburguesa con patatas fritas. Lo mismo se puede decir del mexicano Carlos Slim, el hombre que ha conseguido desbancar a Bill Gates en la lista de los más ricos del mundo, con 53.000 millones de dólares en activos, quien no tiene ni avión ni yate privados y se dice que ha vivido más de cuatro décadas en la misma casa.

También austera y modesta es la vida de Ingvar Kamprad, el fundador de la firma Ikea, que tanto éxito ha tenido en todo el mundo gracias a su agresiva política de precios. Fiel a su máxima que dice que “las personas Ikea no conducen coches ostentosos y no van a hoteles de lujo”, cuando tiene que desplazarse, Kamprad utiliza el autobús o su viejo Volvo de 15 años.

Estos ejemplos, en una época en la que muchos sufren las consecuencias de querer tener más de lo que podían asumir, demuestran que no es más rico quien más tiene sino quien menos necesita.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad