Fainé: “Cambiamos para crecer; nos gusta el cambio. Pero cambiamos para preservar lo esencial”

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El presidente de La Caixa defiende las bondades de la transformación de la entidad y se convierte en adalid del “capitalismo social” del siglo XXI

29 de enero de 2011 (20:54 CET)

Bajo una inusitada expectación mediática, el presidente de La Caixa, Isidro Fainé, y su director general, Juan María Nin, han defendido las bondades del proceso de bancarización de la entidad. O, dicho de otro modo, de creación de un banco para seguir siendo una caja de ahorros en el sentido filosófico y conceptual del término. El objetivo del cambio, como se ha encargado de reiterar hasta la saciedad el propio Fainé, es preservar la esencia de La Caixa, una institución financiera que sigue brillando en el mapa bancario con más luces que sombras en su balance.

“Desde 1902, La Caixa ha tenido sentido de la anticipación”. Con esa lapidaria frase, referida al nacimiento de La Caixa de Pensions i Estalvis de Catalunya i Balears a principios de siglo pasado, Fainé justificó la trascendental decisión que el jueves aprobó el consejo de administración y que consiste en dividir su actividad en tres. Una, la propia caja de ahorros, que se quedará con la obra social, además de tener el control y gobierno de CaixaBank (el banco que concentrará toda su actividad bancaria actual) y CaixaHolding (una sociedad que reunirá toda la actividad inmobiliaria y la cartera de participaciones empresariales).

De hecho, ante casi 200 periodistas, el presidente de La Caixa y de la patronal del sector (CECA) ha defendido el modelo de las cajas de ahorros, presumiendo incluso de los niveles de solvencia que tendrá a partir de ahora el banco propiedad de La Caixa. Su discurso, en el que no han faltado críticas elípticas a Banco de España y Gobierno por los cambios regulatorios y las exigencias de capital, ha estado impregnado de referencias a la obra social.

Sin retroceso en la obra social

“Desarrollaremos el capitalismo social del siglo XXI”, ha sentenciado Fainé como muestra de esa voluntad de preservar las actividades que la entidad realiza y a las que en los últimos años ha dedicado 500 millones de euros de presupuesto anual. “¿La obra social retrocederá?”, se ha preguntado. “No, eso es mentira”, se ha respondido.

El máximo responsable de la entidad de ahorros ha hecho un análisis de la actividad bancaria española en la presentación anual de resultados en la que ha aprovechado para criticar la guerra de los depósitos en el sector. “Es irracional, insostenible”. Fainé ha admitido que no han sido un agente activo en esa batalla financiera y que durante el pasado ejercicio se han limitado a defenderse.
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