Fiat amaga con retirar su oferta por Opel

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29 de mayo de 2009 (11:10 CET)

Horas de tensión en el proceso de venta de Opel. Cuando se ha convocado una reunión en la cumbre para intentar una solución europea al contencioso, Alemania sigue gestionando los contactos, lo que causa malestar y tensiones en el resto de países en los que existen plantas de Opel.

En esta dinámica, y de forma paralela a una reunión convocada por el comisario europeo de industria, el alemán Günter Verheugen, y la comisaria de Competencia, Neelie Kroes, con los ministros europeos de Industria y economía, el gobierno germano sigue con sus entrevistas a los posibles compradores de Opel.

Curiosamente, el grupo italiano Fiat ha sorprendido a todos cuando su consejero delegado, Sergio Marchionne,ha comunicado que no asistiría a la reunión con el ejecutivo de Merkel. También ha dicho que no aumentará su oferta por Opel al considerarla insuficiente. La respuesta alemana ha sido fijar una hora tope, las 14.00, para llegar a un acuerdo, en caso contrario instará la suspensión de pagos de Opel.

Con quien se ha reunido el gobierno alemán ha sido con los otros aspirantes a comprar la marca Opel, el grupo canadiense Magna, y con el grupo el chino BAIC.

Marchionne ha justificado el plante de Fiat, que a su vez está en la recta final de su entrada en Chrysler, en que no puede hacer una oferta justa por Opel. "Mantenemos nuestro compromiso con el fin de intentar encontrar vías para satisfacer las peticiones de General Motos y del Gobierno alemán, pero la urgencia de la situación no puede forzar a Fiat a asumir riesgos inusuales", ha explicado antes de reprochar a Berlín que no le haya dado acceso a los libros de cuentas de Opel.

La crisis de Opel, que emplea unos 55.000 trabajadores en Europa, se agravó la pasada madrugada al fracasar las conversaciones entre Estados Unidos (que intenta evitar la quiebra a General Motors, el mayor constructor de vehículos, y propietario de Opel) y Alemania. Tras ocho horas de negociaciones, General Motors pidió 300 millones de euros adicionales de subvenciones públicas al Gobierno de Berlín que ya había aceptado conceder 1.500 millones.

Temor al poder alemán

La mitad del empleo de Opel se encuentra en Alemania. Otros países con factorías importantes son España (7.752), Reino Unido (4.700), Suecia (4.000), Polonia (4.000), Bélgica (2.500), Austria (1.600) y Francia (1.500). El temor de la mayoría de estos países es que un aumento de ayudas públicas por parte de Berlín redunde en una mayor garantía para los trabajadores de Alemania. El portavoz de Competencia de la Comisión Europea advirtió ayer de que "no puede darse la situación de que las ayudas públicas se condicionen a que el cierre de plantas se realice en un país y no en otro".

Desde España, la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Economía, Elena Salgado, envió ayer un mensaje de tranquilidad asegurando que se está trabajando para asegurar que la fábrica de Figueruelas "continúe con su producción y empleo".

Los sindicatos UGT y Comisiones Obreras manifestaron que "consideramos necesario que el Gobierno aporte capital para participar en la sociedad fiduciaria que surja de la segregación de la filial Opel del Grupo GM y poder defender mejor el empleo y la viabilidad futura de la empresa". Los sindicatos destacaron la alta productividad de la factoría española, "que sólo representa el 13,9% del volumen del empleo de Opel pero produce algo más del 25% del total". UGT y CC OO pidieron al Gobierno español la máxima coordinación con Alemania.
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