General Motors en la ruina: 30.900 millones $ en pérdidas y 47.000 despidos

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27 de febrero de 2009 (08:29 CET)

Sólo en el último trimestre de 2008 GM, el mayor fabricante de automóviles de EUA, tuvo pérdidas de US$ 9.600 millones.  En un año acumuló  30.900 millones de dólares en pérdidas, la segunda mayor caída en 100 años de GM. La dramática situación económica se suma a las pérdidas de 2007, que ascendieron a 38.700 millones, récord negativo para la companñía, que recibió el año pasado US$ 13.400 millones de ayuda estatal. Ahora pide otros 16.600 millones.

Al 31 de diciembre del 2008, GM tenía a su disposición (en forma de efectivo y otros instrumentos financieros) 14.000 millones de dólares (13.300 millones menos que a fines de 2007), tras consumir 6.200 millones de dólares solo en los últimos tres meses del año, pese a la ayuda federal recibida.

La principal preocupación de la empresa es su limitada disponibilidad de liquidez para hacer frente a los pagos que requiere para seguir operando.

"El 2008 fue un año extremadamente difícil para Estados Unidos y los mercados automotores globales, especialmente en el segundo semestre", declaró el presidente y director general de GM Rick Wagoner en un comunicado. "Esperamos que estas condiciones difíciles continúen en 2009 y por eso estamos acelerando nuestras acciones de reestructuración", que incluyen "medidas adicionales tajantes y difíciles", agregó.

Entre esas medidas figura el despido de hasta 47.000 empleados en el mundo, lo que desató ayer protestas de miles de obreros en varias ciudades europeas. Además cerrará varias fábricas y podría vender o suspender marcas del grupo como la sueca Saab.



El fabricante alemán Opel está evaluando las opciones para independizarse de su matriz estadounidense General Motors, para lo cual aspira a obtener ayudas estatales, pero la canciller, Angela Merkel, insistió en que el Estado sólo acudirá en ayuda de Opel si presenta un proyecto de futuro viable.

Miles de trabajadores de Opel se manifestaron en distintos países de Europa para demandar el mantenimiento de sus puestos de trabajo y que no se cierre ninguna planta. La mayor demostración fue en la ciudad alemana de Ruesselsheim, donde está una de las cuatro fábricas que tiene la empresa en ese país.
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