Hasta las tarjetas se resienten

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06 de abril de 2009 (12:57 CET)

Si se buscan elementos que muestren la situación económica real, la caída en el uso del dinero de plástico puede ser uno de los más significativos. Por primera vez desde que existen las tarjetas de crédito y de débito, hace 55 años, lo pagado con estos medios ha bajado. En el último trimestre de 2008 y los primeros meses de 2009 han caído los pagos efectuados por los españoles con dichas tarjetas, según El País.

La contracción de las operaciones hechas con tarjetas ha sido parecida al descenso general experimentado en las compras, según se constata de los datos extraídos del balance del Banco de España y de las entidades emisoras.

La caída del recurso a las tarjetas de crédito ha sido general y no ha sustituido a uno de los productos de crédito más usuales, los préstamos al consumo, que también han bajado con fuerza. En concreto, los créditos al consumo cayeron un 37% en el último trimestre de 2008 . Todo ello es significativo si se tiene en cuenta que España es uno de los países del mundo con un nivel de distribución de tarjetas más alto.

Hasta el cuarto trimestre del año anterior el uso de las tarjetas de crédito iba al mismo ritmo que en años anteriores. Pero a partir de aquel momento los ciudadanos decidieron frenar. Ello supuso un descenso de casi 3 puntos en los importes comprados frente al crecimiento del 6,6% que éstas marcaban en el trimestre anterior.

Las entidades bancarias consultadas manifiestan, quizás queriendo minimizar el dato, que el uso de las tarjetas no se reduce, lo que se ha reducido es el importe medio de lo que se paga con dichos medios.

El punto en que más se notó el cambio de dinámica fue el mes de noviembre de 2008. En aquel momento, se produjo, según diversos directivos bancarios, una situación de miedo que repercutió directamente en las compras. Así, lo contabilizado por Banco Sabadell como pagado con tarjetas cayó en aquel mes un 12% . En lo que va de año, las caídas siguen y según el mismo banco se mantienen entre un 7 y un 8%.

También se ha notado el aumento en los descubiertos. Tradicionalmente la morosidad de las tarjetas acostumbra a ser uno o dos puntos más alta que la hipotecaria, por lo que bancos y cajas aplican intereses más altos a dicha situación, aunque cada cliente puede tener un tratamiento diferente, según su situación o la entidad con la que trabaje.
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