Historia del rumor que hundió Société Générale

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ESPECULACIONES

14 de agosto de 2011 (11:04 CET)

Esta que acaba ha sido una semana de infarto para las bolsas. Una auténtica montaña rusa para poner a prueba los nervios de los inversores. Pero si hay una empresa que ejemplifica lo vivido en los últimos días en las plazas bursátiles esa ha sido Société Générale, uno de los bancos más importantes de Europa, víctima de un rocambolesco cóctel de rumores, circunstancias y redes sociales que provocó su derrumbe en la Bolsa de París.

Todo empieza hace justo una semana, cuando el diario británico Mail on Sunday publica un artículo en el que, citando fuentes no reveladas, informa del “peligroso estado” de la entidad francesa, potencialmente “al borde del desastre”.
Al día siguiente, el diario retira el artículo de su versión online, pero el texto ya se ha difundido ampliamente por la red. El martes, el rotativo pide disculpas por haber publicado esa información “carente de fundamento”.

El lunes, en una primera jornada negra para las bolsas debido al impacto ocasionado por la agencia de calificación financiera S&P al rebajar la nota de Estados Unidos (la famosa AAA), con la consiguiente pérdida de confianza en la primera economía mundial, Société Générale se deja ya un 8,42%, pero el descalabro es general en todo el globo y los rumores sobre su salud financiera aún no se han propagado.

El cataclismo llegó el miércoles. El presidente francés Nicolas Sarkozy, suspende sus vacaciones por sorpresa y reúne en París al núcleo duro del Ejecutivo, incluido el primer ministro François Fillon, para abordar la situación económica mundial, particularmente agitada este mes de agosto.

Esa inesperada convocatoria empieza a generar en Twitter toda una serie de comentarios en el mismo sentido: algo gordo tiene que estar pasando para que Sarkozy deje a su embarazadísima Carla y convoque a sus ministros a una reunión urgente.

Paralelamente, empieza a circular por la red el rumor de que la agencia Fitch puede dejar a Francia también sin la triple A. Tras los de Estados Unidos, la pérdida de la máxima nota de la segunda economía de la zona euro es otro bombazo de consecuencias incalculables.

Cosas de las nuevas tecnologías, alguien (¡vaya usted a saber quién!) empieza a atar cabos (a su manera claro): si Sarkozy suspende sus vacaciones y el Mail on Sunday (ya se sabe que internet no sabe de rectificaciones) dice que Société Générale está tan mal, eso quiere decir que el presidente francés reúne a sus ministros para salvar el banco.

Pánico en París

Esta “información” empieza a circular por Twitter, a la velocidad que lo hace en las redes sociales, y el pánico se apodera de la Bolsa de París. En poco tiempo, los títulos de Société Générale pierden más del 20%, arrastra al resto de bancos y valores que cotizan en el CAC 40 y, en un mundo tan globalizado como el actual, el miedo invade los mercados.

Comienza entonces un maratón de apariciones públicas de los mandatarios franceses para negar la pérdida de la triple A y defender la solidez de su sistema bancario y la buena salud de Société Générale, cuyo presidente, Frédéric Oudéa, trata de igual manera de convencer a todo aquel que le quiera escuchar de que la entidad no está al borde del precipicio.

Fitch también desmiente que vaya a despojar a Francia de la máxima nota y los mercados se tranquilizan algo, aunque el daño estaba hecho. Al finalizar la jornada las principales bolsas europeas y el Dow Jones caen alrededor del 5% y Société Générale se deja el 14,74%. Un batacazo del que por el momento no se ha recuperado, ya que acumula más del 10% de caída en una semana y su valor bursátil perdió más del 30% en lo que va de agosto.

La historia no acabó ahí, aunque dejó el parquet y se trasladó a las redacciones. Una periodista de la agencia británica Reuters en París publicó en Twitter que la información dada por el Mail on Sunday es una mala traducción de un artículo anterior de Le Monde. El problema es que ese artículo es inventado, pura ficción.

Periodismo-ficción

Con el título de “Terminus pour l’euro” y advirtiendo de que se trataba de “política-ficción”, Le Monde publicó desde finales de julio una serie de 12 artículos en el que su autor, que firma como Philae y que media Francia trata de saber su verdadera identidad, hace hipótesis sobre diversos escenarios como, por ejemplo, la explosión de la zona euro porque Alemania abandona la moneda común o una reelección de Sarkozy.

En otro de estos artículos, se especula colosales pérdidas de Société Générale porque Grecia finalmente no puede hacer frente a los pagos de su deuda y los bancos franceses y alemanes serían los más afectados.

Le Monde niega que su artículo haya inspirado la información del Mail on Sunday y éste confirma que sus fuentes eran otras, pero Reuters y France Presse dan por válida la versión de la periodista aficionada al Twitter. Le Monde critica en otro artículo que se vea envuelto en tantos rumores y la agencia francesa primero corrige y después acaba anulando su propio despacho (hecho muy excepcional).

Finalmente, el jueves por la noche, la autoridad reguladora francesa (el equivalente a la CNMV) anunció que investigará el origen de todos esos rumores que llevaron a las bolsas a vivir una semana de locura, en la que unos habrán perdido hasta el apellido y otros, sobre todo aquellos que especulan a la baja, habrán hecho, y nunca mejor dicho, su auténtico agosto.
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