Implicat baja al ruedo

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30 de marzo de 2010 (18:52 CET)

A pesar de tener un presidente indiscutido, en las elecciones al pleno de la Cambra de Barcelona, en 15 de los epígrafes de los 60 que conforman el pleno de la institución se han presentado más de un candidato, hecho que ha favorecido la aparición de debates e intercambios de ideas más o menos formales. Ahí está, por ejemplo, la corriente Implicat, que se ha presentado en diez ámbitos para intentar sustituir a los actuales representantes. De todas formas, uno de los sitios donde se ha registrado más ruido de sables, sin que, de momento, la sangre haya llegado al río, ha sido en el epígrafe de cultura, donde el candidato renovador reconoce ser miembro de Implicat.

Allí, por lo menos desde 1998, representa a los empresarios de este ámbito el editor Pere Vicens, de la editorial Vicens Vives, que preside actualmente la comisión de cultura de la Cambra. Pero, contra todo pronóstico, en las primarias apareció otro candidato. Se trata de Josep Ritort, que representa a la empresa Edicat y que es también secretario general de la Associació Catalana de Premsa Gratuïta, (ACPG).

A la política de hechos consumados que defiende Vicens, que recuerda que “el año pasado conseguimos que el Congreso Mundial de Industrias Culturales se celebrara en Barcelona”, hecho que, según él, abrió la puerta a que la UE escogiera la capital catalana para la celebración del Foro Europeo de las Industrias Culturales, se contraponen los planes y proyectos de Ritort, cuya intención es “acercar a las pymes más dinámicas a estas entidades que representan al mundo asociativo de nuestro país”. Por lo tanto, Ritort opta por que el cambio se traduzca en “una Cambra que trabaje para todos”.

Otros puntos que defienden Ritort e Implicat son la limitación de mandatos del presidente de la cambra o la adopción de sistemas modernos de votación, como la firma electrónica, para agilizar la vida de la entidad. Igualmente, y más centrado en el epígrafe cultural, el candidato renovador considera que la Cambra tiene que dar paso y apoyar a otras empresas diferentes de las grandes editoriales, como los medios digitales o las revistas especializadas.

Por su parte, Vicens tiene claro sus objetivos: “pienso potenciar la comisión de industrias culturales porque si no hay cultura ni educación, no hay progreso”, afirma. De hecho, considera que apostar por la cultura puede “ser una manera de salir de la crisis.

Respecto a su rival, Joan Ritort, el editor dice que no lo conoce personalmente y asegura que le merece “todos mis respetos”. Es más, Vicens considera que “es extraño que no se presenten más candidatos” a encabezar la comisión de cultura, teniendo en cuenta que “hay muchas personas interesadas en formar parte de ella”.
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