Krugman: "el fin del mundo se ha pospuesto, pero la recuperación será dolorosa"

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21 de septiembre de 2009 (18:11 CET)

El premio Nobel de Economía, Paul Krugman, sigue la senda del optimismo respecto a la mejora de la economía, pero a su manera. Ha asegurado que “el fin del mundo se ha pospuesto” y que “no parece que vaya a caer en un abismo”, aunque ha insistido en que la salida de la crisis “será lenta y dolorosa”.

El economista ha pronunciado estas palabras en una conferencia en Helsinki en la que ha asegurado que su previsión a largo plazo es “muy confusa” por lo que todavía es pronto para apuntar “si la recuperación tendrá forma de W o de U”.

Krugman pronosticó que, probablemente, la recesión haya acabado en Estados Unidos a finales del mes de julio o en agosto, después de que otras potencias económicas como Alemania, Francia o Japón recuperaran valores positivos en su PIB en el segundo cuarto de este año.

Al mismo tiempo, el reconocido economista pone en duda que China vaya a ocupar el papel de locomotora de la recuperación económica, ya que “una de las razones de estas dificultades son los numerosos excedentes en Asia”, aunque reconoce que “si existe un aumento de la demanda, eso ayudaría”.

Sin embargo, Krugman se resigna al asegurar que “para la mayoría de los ciudadanos las cosas van a ir a peor” por lo que estima que las medidas de estímulo no pueden desaparecer hasta que existan señales fuertes y claras de recuperación. No obstante, ve como problema para los gobiernos “los fuertes niveles de endeudamiento” que soportan “que son lo suficientemente altos para preocuparse”.

En su reflexión, el Nobel de Economía señala que para liderar la recuperación de la economía habrá que ver que negocios pueden ser los que ayuden a salir de la recesión, entre los que puede ayudar aquellas políticas dirigidas al cambio climático, de las que considera que “sería una buena razón para invertir”.

Para finalizar, Krugman reconoce que uno de los problemas más preocupantes es que “no hay hojas de ruta para salir de la crisis”, ya que “el único modelo es la Gran Depresión que acabó con un fuerte programa de gasto en la Segunda Guerra Mundial y nadie quiere eso”.
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