La alta costura sufre el tijeretazo de la crisis

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28 de mayo de 2009 (19:43 CET)

Christian Lacroix, la marca de moda de alta costura francesa, se ha declarado en suspensión de pagos ante el Tribunal de Comercio de París, organismo que se encarga de los contenciosos económicos. El motivo de la quiebra: "las consecuencias de la crisis financiera mundial, que afecta de manera significativa al sector del lujo". Sin embargo, la firma ha asegurado en un comunicado que propondrá "un plan para que continúe la actividad" a dicho Tribunal, que debe pronunciarse “dentro de una semana” sobre si la firma francesa debe afrontar un concurso judicial o una quiebra.

Lacroix perteneció al grupo de lujo francés LVMH hasta principios del 2005, fecha en que fue vendido al grupo estadounidense Falic. Tras su venta, la sociedad emprendió un plan de reposicionamiento de la marca sobre el mercado del prêt-à-porter de lujo. "Desafortunadamente, esta estrategia ha sufrido de manera severa las consecuencias de la crisis financiera", admite la empresa en el comunicado, en el que expresa su deseo de
de continuar con la actividad a pesar de que "dificultades inherentes a la crisis sobre el mercado del lujo" han hecho minvar sustancialmente sus ingresos.

La actividad esencial de Lacroix se centra en el prêt-à-porter, cuyas ventas de la colección de verano padecieron una caída del 35%. Por otro lado, la ya de por sí deficitaria alta costura sufrió directamente las consecuencias de la crisis en las grandes fortunas. Christian Lacroix perdió "10 millones de euros en el 2008", con una cifra de negocio de 30 millones, según las declaraciones del presidente de la sociedad, Nicolas Topiol, al diario francés Le Figaro.

Topiol también ha reconocido que en el 2008 buscaron socios financieros que apoyaran la estrategia de la marca, pero este proyecto también sufrió los efectos de la crisis, y achaca gran parte de los resultados negativos a la fuerte caída del mercado de EEUU.
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