La crisis cuestiona el futuro de las bodegas 'mediáticas' del Priorat

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Roures podría estar meditando una oferta por Mas Perinet

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18 de mayo de 2009 (22:20 CET)

Las inversiones en el sector vitivinícola del Priorat sufren el reflujo de la crisis. Muchos de los proyectos que se pusieron en marcha al calor de las buenas clasificaciones de revistas como Wine Spectator y las perspectivas de negocio, han visto cómo al pasar los años el sector precisa mucho más que entusiasmo para ser rentable.

Por lo pronto, algunos de los inversores que aparecieron por el Priorat durante la década anterior han empezado a repensar su presencia en el negocio y, consecuentemente, los rumores sobre movimientos de compra y venta de bodegas se intensifican día a día.

El más sonado de éstos, si finalmente acaba culminándose, sería el de Mas Perinet, una empresa creada por tres socios, Joan Manuel Serrat, Antonio Casado y Alejandro Marsol. Curiosamente los tres se presentan como ingenieros técnicos agrícolas en su página web. La finca ocupa unas 300 hectáreas entre las denominaciones Priorat y Montsant. En su puesta en marcha, el sector calcula que se habrán invertido más de 20 millones.

Sea por problemas personales entre Antonio Casado y Serrat o por problemas económicos fruto de la dificultad de comercialización que tienen estos nuevos caldos en un mercado reducido a causa de sus altos precios en la actual crisis, lo cierto es que, con discreción, en la empresa se han empezado a hacer contactos con vistas a su venta.

Así, en la comarca se cuenta que desde Mas Perinet se contactó con Vega Sicilia y después con el grupo González Byass. En ninguno de estos casos se ha llegado a conclusiones positivas. Sea para la venta definitiva o para participar en la ampliación de capital, los contactos no cesan. El último tiene como protagonistas también a personas con presencia en los medios de comunicación: Jaume Roures, uno de los socios de Mediapro, y el director de Catalunya Ràdio, Oleguer Sarsanedas, habrían mostrado su interés, a pesar de que esta información no ha podido ser confirmada.

En la Denominación de Origen Priorat son claros: “si esto pasa, nos enteraremos cuando la operación haya culminado”, aseguran. Oficialmente en el Institut Català de la Vinya i el Vi (INCAVI) tampoco opinan -“no es nuestro papel”, indican-, al tiempo que afirman desconocer los movimientos previos a los cambios accionariales de las empresas.

Lo cierto es que la crisis está amenazando la viña de las uvas de oro en que se había convertido esta región catalana. Según la denominación de origen, en el año 2004 la comarca tenía 54 bodegas, en 2005, eran 66; en 2006, 73; en 2007, 83 y este año ya contabilizan 85. Todo para una producción controlada de 4,5 millones de kilos de uva y poco más de 2 millones de botellas.

PERSONAJES FAMOSOS
La fuerte presencia de personajes mediáticos en el negocio del vino hizo que la tradicional estructura del sector en el Priorat y el Montsant, sufriera grandes cambios. “En estas zonas aterrizaron personas que quizás para prestigiarse socialmente pensaron que tener una bodega sería un buen mecanismo. Llegaron de todos los ámbitos, desde actores a arquitectos, o aparejadores”, explica Joan Sentó, responsable de viña y vino de Unió de Pagesos. Según su visión, al cabo de un tiempo y de realizar fuertes inversiones en viñas e instalaciones, vieron cómo, además de tener un espacio para invitar a los amigos, éste debía de ser rentable, y ahí empezaron los quebraderos de cabeza.

Los agricultores del Priorat, consultados por ED, tienen visiones contrapuestas en relación con el efecto de la presencia de personajes famosos en las explotaciones vinícolas: “los hay que parece que saldrán adelante”, explican, y hablan de Lluís Llach o Gerard Depardieu. En cambio, entre los ejemplos que no van tan bien mencionan a la ya citada Mas Perinet o la finca que puso en marcha Sergio Ferrer Salat.

Lo cierto es que la crisis económica y la necesidad de recuperar parte de lo invertido ha hecho que en el Priorat los nuevos vinateros hayan optado por reducir precios de sus vinos, originalmente pensados para mesas de alto poder adquisitivo. Esto ha repercutido en todo el sector, que ha visto cómo se reventaban las cotizaciones y lógicamente sufrían las consecuencias. Así, según un productor de vino familiar de la denominación Priorat, el año pasado se llegó al extremo de que alguna bodega vendió su producción bajo la denominación Catalunya, al no poder colocarla en el mercado como Priorat, lo que no se había visto hasta ahora.

Un gerente vinícola catalán, consultado por ED sobre el efecto que habría tenido en el sector la entrada de capital procedente de otros ámbitos, lo explica gráficamente: “una cosa es hacer un buen vino, que eso está al alcance de quien pueda pagar por buenas tierras y por instalaciones y técnicos preparados, y otra cosa es tener la capacidad de comercializar este vino en los mercados internacionales”.

Josep Ramon Sedó es también agricultor en el Priorat: “hace tiempo que se oyen cosas sobre crisis en el mundo del vino”, reconoce, y lo vincula a “las amortizaciones tan importantes que se han hecho en las nuevas bodegas”. En este sentido, la temporada pasada fue la más negra para el sector, ya que “la caída de las ventas, especialmente las del mercado norteamericano, fue drástica”, afirma. Por tanto, calcula que una sexta parte de la producción de la comarca no se vendió, con lo que ahora muchos depósitos están llenos y los agricultores que venden la uva, si las cosas no cambian, no sabrán donde ponerla.

Pero igual que en los grandes organismos que escudriñan la marcha de la economía, a Sedó también se le aparecen algunos brotes verdes: “poco a poco estamos viendo cómo las exportaciones a Estados Unidos se recuperan. Si el año pasado quedó todo parado, ahora empiezan a llegar pedidos, parece que lo que nos pasa a nosotros, que no sabemos lo que va a durar la crisis, a ellos les pasó el año pasado y ahora vuelven a comprar”, asegura Sedó. Para las pequeñas bodegas que compiten en productos de alta calidad, las exportaciones a Estados Unidos representan el 80% de las ventas.
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