La crisis pincha la burbuja del Priorat

14 de mayo de 2010 (19:07 CET)

En el mundo vinícola, el caso de la Denoninación de Origen Priorat era hasta hace poco la historia de un triunfo incontestable. La calidad del vino y su difusión mundial hicieron de la producción de esta comarca un bien preciado. A ello contribuyeron las críticas favorables del gurú Robert Parker y su revista Wine Spectator, y también el precio al que llegaron algunas añadas, como por ejemplo l’Ermita de Álvaro Palacios, de 2005, que se llegó a pagar a 595 euros la unidad, y el Clos Mogador, del grupo René Barbier (Freixenet), que ronda sobre los 65 euros por unidad en el apartado medio alto.

A lomos de ese prestigio creciente, la producción y las inversiones se multiplicaron. Priorat se convirtió en una marca en sí misma y a la atracción glamourosa de la enseña se acercaron capitales que nada tenían que ver con el mundo del vino: procedían de la construcción, de la industria o del mundo del espectáculo. Por ejemplo, además de los ya conocidos Joan Manuel Serrat o Lluís Llach, están Sergio Ferrer Salat (farmacia, en sociedad con Raul Bobet) o Enric Vives (propietario de Boulevard Rosa). La bonanza hizo que las cotizaciones del vino subiesen como la espuma… hasta que llegó la crisis..

La semana pasada, coincidiendo con la edición de este año de la Fira del Vi de Falset, el lugar donde se muestra la vitalidad de la denominación de origen Priorat, el rumor se hizo palabra: el director general del Institut Català de la Vinya i el Vi, Oriol Guevara, alertaba contra el efecto de “ampliar por debajo las gama de precios” de unos vinos que habían llegado a la cima mundial en prestigio.

¿Qué ha pasado? ¿Qué crisis ha pinchado la burbuja creada en torno al vino del Priorat?. Lo admite el mismo Guevara a Economía Digital: “algunas marcas hayan optado por comercializar productos a precios bajos. Ello podría poner en riesgo de canibalización un producto tan importante como el vino de esta comarca que por sí mismo ha sido tomado como una marca de prestigio”.

El descenso del consumo de vino, del orden del 10% en bares, del 6,6% en restauración y del 16% en los domicilios, según el ministerio de Agricultura, ha hecho que las empresas que tenían grandes inversiones deban poner en el mercado producciones a precios menores. Entre esas empresas estarían las que se crearon con capitales no tradicionales en la zona: “hay gente que vino procedente de otros ámbitos y quizás pensaba que el retorno de sus inversiones se podía producir en 1, 2 o 3 años, cuando todos saben que en este ámbito a veces se tarda mucho más”, dice Guevara.

Lo cierto es que los precios de vinos prestigiosos del Priorat han caído en picado. Fuentes minoristas afirman que productos como la marca Mas de Subirá, del grupo Freixenet, se ofrecen ahora a la venta con descuentos del 50%. Igual pasa con Scala Dei, del grupo Codorniu. Otras marcas prestigiosas como Cims de Porrera, que contó en su tiempo con Lluís Llach entre su accionariado, ha pasado de vender sus unidades desde casi 30 euros a menos de 10, aunque lo hacen con otra marca: GR 134. También se pueden conseguir con rebajas importantes vinos de Mas Perinet, la bodega propiedad, entre otros, de Joan Manuel Serrat.

El director general de una sociedad catalana plenamente consolidada del sector de vinos, que no quiere identificarse, explica que “en estos momentos hay problemas para comercializar. Se puede hacer el mejor vino del mundo, pero si no se vende a su precio se pierde dinero”.

Pero no todos los que están en Priorat notan igual la crisis. Así, un pequeño viticultor de la zona reconoce que “marcas como Clos Mogador” con gran prestigio, venden al mismo precio que siempre, pero otras han debido situarse en la frontera de los 6 euros por unidad aunque para ello deban poner en el mercado segundas marcas. Seis euros es lo que el gran público parece fijar como límite. Empresas que comercializan productos como L'ermita, que se hallan en el inicio del boom del vino de esta comarca y que se compra a más de 400 euros la unidad, han tenido que crear segundas marcas como Camins del Priorat, de vino joven y de crianza para así afrontar la crisis de ventas, con precios muchísimo menores.

Los productores de toda la vida, con gastos ciertamente medidos y una solera acreditada, se mantienen en esta situación de crisis, mientras que los que entraron en el fulgor de la burbuja ahora lo pasan mal. Un productor vinícola de la comarca indica que “no se puede decir que haya bodegas en venta porque no hay carteles, pero de las 85 que existen, 5 o 6 aceptarían de buen grado que socios o capitalistas o del secto entrasen en su accionariado”.

En 2001 se producían 2,5 millones de kilos de uva en esta comarca, y nueve años después casi se ha doblado la producción, hasta los 4,9 millones, según la denominación de origen. No existen datos de facturación, porque pertenecen a cada empresa, pero queda claro que después de dos años de crisis los bodegueros han decidido facturar aunque sea a mitad de precio.

Desde la denominación de origen se considera que “las marcas que tenían un determinado precio siguen vendiendo el vino a ese precio, otra cosa es que hayan creado otras marcas para cubrir mercados de menor poder adquisitivo”, según asegura Jaume Josa, secretario general de la entidad. En su opinión, “si se mira la lista Parker sobre los mejores vinos catalanes hay una cosa que, se diga lo que se diga, no se puede negar, de los 17 vinos con mejor puntuación, 15 son del Priorat”.

Todo ello se refuerza con lo que indica el presidente del Incavi, Oriol Guevara, que da por imposible que el vino del Priorat vuelva a la situación de antes del boom, cuando tenía fama de venderse por su cuerpo y graduación y su prestigio era limitado o negativo.
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