La Eurozona estudia un 'default' parcial para salvar Grecia y el euro 

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CUMBRE EUROZONA

21 de julio de 2011 (13:37 CET)

Los líderes de la eurozona, que celebran este jueves una cumbre de emergencia en Bruselas, han descartado la creación de una tasa bancaria para financiar el segundo rescate de Grecia y se inclinan por forzar la participación de la banca mediante un plan de canje de bonos para aplazar 30 años el pago de la deuda y reducir los intereses. Una acción que equivaldría a un impago parcial, según fuentes diplomáticas.

El plan es el resultado del acuerdo alcanzado de madrugada por la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, tras una reunión maratoniana en la que también ha participado el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet. Los 17 líderes de la eurozona discuten el pacto a lo largo de todo el jueves, por lo que todavía puede sufrir modificaciones.

La incógnita ahora es saber si Trichet cede a la presión y acepta el compromiso de los mandatarios. El presidente del BCE se ha opuesto en todo momento a cualquier solución que suponga un impago parcial por considerar que provocará un efecto contagio al resto de países de la eurozona y ha amenazado con no aceptar en ese caso los bonos griegos como garantía para inyectar liquidez, lo que provocaría la quiebra de los bancos helenos. Francia y España estaban en esta misma línea, aunque Sarkozy ha cambiado al bando de Alemania tras la reunión con Merkel.

El papel del sector privado

Según la última propuesta de compromiso, el segundo rescate de Grecia incluirá nuevos préstamos de la UE y del Fondo Monetario Internacional (FMI) de alrededor de 70.000 millones, aunque la cifra definitiva todavía no se ha fijado, según las fuentes consultadas.

A ello se sumará la participación del sector privado -no sólo bancos, sino también aseguradoras y fondos de pensiones- que la UE aspira a que sea de al menos 30.000 millones. Esta contribución se orquestaría mediante un programa de canje de los bonos que vencen en los próximos años por otros a 30 años y con tipos de interés más bajos.

Los países de la eurozona ya se han comprometido a reducir los tipos y alargar los plazos, probablemente también a 30 años, de sus propios préstamos a Grecia.
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