La fusión de cajas no convence en Manresa

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Es un secreto a voces que las fusiones proyectadas entre las cajas catalanas han nacido por presión y no por pasión. Pero la dilación de los respectivos procesos de integración está dando alas a los más críticos. En Manresa, la capital del Bages, se critica, aunque procurando que no trascienda más allá de lo inevitable la fusión que unirá a la caja local con las de Catalunya y Tarragona.

Los diferentes sectores industriales consultados por ED han mostrado su malestar ante lo que entienden que ha sido una política de hechos consumados, falta de la más elemental transparencia y, sin la mínima información. Las quejas, en primera instancia, vienen a ser más o menos similares: puede que el acuerdo sea lo más conveniente, pero no resulta convincente; no se han ofrecido ni cifras, ni argumentos, ni una visión estratégica… no se ha dicho porque de la fusión de las tres va a nacer una caja mejor para Manresa y sus intereses.

Las críticas son generalizadas, pero cuesta encontrar algo firmado. Apenas algunas excepciones, como el artículo que publicó Josep Mª Sanclimens en Regió 7. Sanclimens, hermano de quien fuera alcalde de Manresa por CiU, empresario y miembro de la Fundació Catalunya Oberta, escribía Otro miembro de la sociedad civil manresana mostraba a Economiadigital su extrañeza porqué “lo que durante mucho tiempo era la divisa de Caixa Manresa, es decir, que no hacía falta ser una entidad grande para ser una gran entidad, ahora no valga. Los mismos que presumían de la solidez de la caja del Bages ahora argumentan que se necesita incrementar el tamaño para poder entrar en los mercados internacionales.

Los críticos con la fusión desconfían de que esta unión no diluya el compromiso que Caixa Manresa tiene hasta ahora con la ciudad y la comarca. En este sentido recuerdan que ya existieron entidades originarias del Bages, como el Banco Mercantil de Manresa, que se unió con Banca Catalana y que ahora forma parte del BBVA. La primera de las entidades “ayudaba y mucho a las entidades y empresas de la zona, después con Banca Catalana las ayudas disminuyeron y actualmente con el BBVA esta vinculación es prácticamente inexistente.

Los sectores consultados por este periódico se muestran también quejosos de esa poca beligerancia de la sociedad civil manresana hacia un proyecto ante el que expresan tantas dudas en privado. Lamentan no haber oído públicamente ninguna voz discrepante ni en el ayuntamiento de la ciudad, ni en la cámara de comercio, ni en otras entidades como puede ser la muy activa delegación local del Colegio de Abogados, instituciones donde abundan las voces escépticas.

Quizás este silencio se explique en parte por el poder de atracción que el que fuera director general de Caixa Manresa y hoy en el mismo cargo en Caixa Catalunya, Adolf Todó, tiene sobre su antigua empresa y los entornos profesionales de Manresa. Sea como sea, una de las reivindicaciones más oídas en la ciudad es que no se ha tenido en cuenta que de las tres cajas de ahorros que se fusionaran, la que, a pesar de su tamaño más reducido, aporta más solidez es la caja del Bages.

Curiosamente sobre lo que no hay discrepancia es sobre el nombre. En Manresa no existe empacho en aceptar que la entidad resultante de la fusión se llame Caixa Catalunya “total, catalanes lo somos todos”, afirman y tácitamente aceptan que el proceso es una absorción “igual como la unión de la caja de los marqueses tomó finalmente el nombre de La Caixa”. Por contra proponen un nombre alternativo de resonancias satíricas “algunos la llaman Mancata –Manresa,Catalunya,Tarragona-, aunque no sabemos si el nombre tendría diversas lecturas” aseguran.

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