“La industria está garantizada, pero el sector audiovisual necesita una transformación de los modelos de negocio”

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Ginés Alarcón, vicepresidente del Grupo Lavinia

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12 de junio de 2009 (12:25 CET)

Hace casi 15 años, el periodista Antoni Esteve decidió hacer una apuesta valiente en un país en el que internet todavía estaba por popularizar. Y creó Lavinia (que quiere decir ‘Barcelona’ en la obra poética de Salvador Espriu), una empresa de contenidos multimedia en la que la red tendría un papel primordial. En la actualidad, la compañía da trabajo a unas 900 personas y, a pesar de los difíciles tiempos que corren, sigue creciendo. Ginés Alarcón es el vicepresidente del grupo.

Para empezar, explíquenos qué es Lavinia.
Lavinia es un grupo de empresas que prestan servicios –tanto de tipo tradicional como de tipo multimedia o interactivo-- en el mundo audiovisual. Estas prestaciones pueden englobarse, fundamentalmente, en tres unidades de negocio. La primera son los servicios de televisión, desde gestión de infraestructuras hasta operaciones relacionadas con el mundo de la televisión u otros medios similares, como internet. La segunda tiene un componente de creatividad artística, y es la producción de contenidos, orientados a la televisión (documentales, concursos, series) y al cine (hemos hecho varias películas, la más reciente, El Greco), pero también al mundo de internet, al de la publicidad y al de la comunicación corporativa. Nuestra tercera línea de negocio son los servicios interactivos, el desarrollo y la gestión de plataformas de comunicación interactiva y nuevos medios, como por ejemplo las tecnologías vinculadas a los contenidos a través de dispositivos móviles.

¿Con qué televisiones colaboran?
Prácticamente con todas o, al menos, con las más importantes. Tenemos como clientes al grupo Tele 5, a Cuatro, a Barcelona TV, a la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió (CCRTV), a Antena 3, a CNN Plus y a una serie de canales de TDT como Maresme TV, TV Hospitalet... A estos clientes (aunque hay muchos más), les proporcionamos diferentes tipos de prestaciones. No todos los clientes nos compran los mismos servicios, sino que depende de las necesidades que tengan cada uno de ellos.

En agosto, Lavinia cumplirá 15 años. ¿Cómo valoran el camino andado?
¡Pues como un cumpleaños feliz! Es una trayectoria espectacular, porque Lavinia empezó como un proyecto personal y familiar del actual presidente [Antoni Esteve] y con una visión avanzada, ya en aquel momento, de contribuir al mundo multimedia, de potenciar la utilización de las nuevas tecnologías en el campo audiovisual. Lavinia fue una de las primeras empresas en montar toda una infraestructura para poder hacer una trasmisión a través de internet de algún evento que estaba ocurriendo en algún sitio.

Fue una apuesta valiente, porque hace 15 años internet todavía era un perfecto desconocido en España...
Sí, muy valiente. Fue acertado imaginarse, hace 15 años, por dónde iban a ir las cosas en el futuro. Pero no hay que olvidar que el desarrollo de internet no ha sido lineal, sino que ha tenido altibajos y cosas que se creyó que podían ir muy bien y que fracasaron, y otras que, sin saber cómo, han ido creciendo. El desarrollo de Lavinia fue siguiendo esas oleadas procedentes del estado de la tecnología, hasta el 2004, cuando empezó el despliegue de la empresa. Ha sido una apuesta fuerte por nuestras tres líneas de negocio, a las que tendríamos que añadir un nuevo eje, la expansión territorial, que ha tenido cuatro vías: Madrid, Andalucía y, a nivel internacional, Bruselas y París. Esa apuesta decidida ha llevado a Lavinia a multiplicar por 10, en cuatro años, sus ingresos.

Hace unas semanas hicieron públicos sus resultados, y es sorprendente que, en los tiempos que corren, hayan logrado una facturación notable: cerca de 50 millones de euros en el 2008 (un 25% más que el año anterior), con un 10% de EBITDA ¿Cuál es el secreto?
Nuestra base de clientes. Es diversificada y, al mismo tiempo, recurrente: hoy te contratan una cosa y mañana te contratan otra. La segunda clave del éxito es la calidad, una apuesta permanente de Lavinia. La tercera es ser capaces de cubrir bastantes componentes de la cadena de valor del mundo audiovisual y obtener las sinergias resultantes de esa cobertura (por ejemplo, una parte de las infraestructuras que tenemos para servicios de televisión se reutilizan para hacer contenidos). Además, al cubrir una gran parte de esa cadena, tenemos un riesgo más diversificado: cuando hay un bajón en una actividad, hay otras que van mejor. Y por otro lado también está el equipo profesional, de una demostrada y sólida experiencia en el sector, que entiende bien las necesidades de los clientes y sabe cómo resolverlas a unos costes razonables.

¿Han sufrido una caída de la demanda por parte de las televisiones?
Está clarísimo que la demanda se ha contraído este año, pero se ha contraído en unas áreas y se ha expandido en otras. Un ejemplo de crecimiento del tamaño del mercado sería, sobre todo, en el mundo de los servicios de televisión, donde la palabra que define mejor nuestra primera línea de negocio es externalización. En Lavinia facilitamos la externalización de servicios a nuestros clientes. En la actualidad, dentro del contexto de los modelos de negocio en diferentes sectores hay una tendencia a externalizar los servicios. En vez de fabricarlos tú, buscas a una empresa especializada que te los hace de una forma más eficiente que si los elaboraras tú mismo, en parte por el conocimiento de esa actividad y en parte por las economías de escala.

¿Tienen previsiones de facturación para el año que viene?
Nuestra línea es de crecimiento moderado por las circunstancias del mercado, y de mantenimiento de la rentabilidad en la medida de lo posible.

Más de 2.000 periodistas se han quedado en paro tras el estallido de la crisis. ¿La mejor salida laboral para este tipo de profesionales es la audiovisual?
Nosotros, en nuestras mesas de trabajo, todavía tenemos periódicos. Pero lo que sí es cierto es que el mundo está cambiando, y a pesar de que hay muchos a los que, humanamente, les entusiasma la satisfacción de tener el periódico en sus manos, con las posibilidades que hay actualmente de tener la información casi en tiempo real... Nos encontramos frente a un cambio muy profundo de los soportes, los medios y las formas para producir contenidos e información. Todos los sectores, en algún momento, sufren una transformación profunda, y hay que saberse adaptar. Es ley de vida. Afortunadamente para el sector audiovisual, si hay algo que la sociedad demanda, y seguirá demandando, y cada vez más, es información. La prueba de ello es que las redes de telecomunicaciones, tanto fijas como móviles, están experimentando cada vez un crecimiento mayor en cuanto a su capacidad, pero no para que la gente hable más por teléfono o transmita más datos, sino para poder transmitir información y contenidos. Se están haciendo y se prevé hacer inversiones muy relevantes para lograr esa capacidad de transmisión. La industria está garantizada, pero el sector audiovisual necesita una transformación de los modelos de negocio.

El negocio interactivo es el que más ha crecido los que hay en Lavinia. ¿Por qué?
Es una línea de negocio que aún es relativamente pequeña, y proporcionalmente crece mucho más que otras actividades que están consolidadas. Por lo tanto, esperamos tener en el futuro ratios de crecimiento muy altos. Otra razón es que la línea interactiva es la unidad que más está subiendo la demanda; determinadas actividades del mundo audiovisual tradicional están bajando pero, sin embargo, la comunicación interactiva está creciendo. Otro factor es que está empezando a haber una conciencia firme por parte del mundo empresarial relativa a la importancia de la comunicación corporativa orientada a sus clientes, a sus inversores y a sus empleados, y para llevar a cabo esa comunicación se cree que los canales más eficientes son los nuevos, tipo internet, a pesar de que los canales tradicionales todavía se utilizan.

¿Tienen previsto abrir más líneas de negocio próximamente?
Estamos dándole vueltas a algunas unidades de negocio que sigan complementando la cadena de valor a la que antes hacía referencia.

¿Lavinia tiene un compromiso especial con la televisión local?
Lavinia es un actor y forma parte del ecosistema del mundo local, que forma parte de nuestro ADN. Nos sentimos muy cómodos, porque tenemos las capacidades para ayudar al despliegue de esos medios locales, que en estos momentos de dificultad económica buscan la máxima calidad al menor coste y sobre todo la viabilidad de esos proyectos que hace pocos años se veían muy fáciles y que hoy en día ya no lo son tanto.

La empresa está llevando a cabo un fuerte plan de expansión. Hace poco abrieron una sucursal en Madrid, y ya están presentes en París, Bruselas y Berlín. ¿Alguna apertura más prevista? ¿Hay planes de llegar a EEUU?
Nuestro mercado natural es Europa, y nuestro plan de expansión también va vinculado al de nuestros clientes, es decir, que las oportunidades de ampliación que tengamos de la mano de nuestros clientes son el mejor camino para esa nuestra expansión internacional, que es muy cara y muy arriesgada. Es lo que ha pasado en el caso de Berlín: uno de nuestros clientes actuales nos pidió si podíamos darle cobertura en otro país, y eso es una forma más segura y rentable de llevar a cabo una expansión territorial. No puedes llegar a un mercado nuevo, plantarte allí y esperar a que vengan los negocios.

¿Y en Catalunya?
En Catalunya tenemos varias ubicaciones, y mayor cuota de mercado que en otros territorios, con lo cual es más difícil crecer. Hoy, nuestro principal foco de crecimiento está fuera de Catalunya. Pero eso no quiere decir que nos vayamos a ir, y mucho menos mientras tengamos el negocio que tenemos, y que sigue creciendo.

¿Qué retos de futuro se plantea ahora Lavinia?
El reto fundamental es no ser ajenos a la transformación del sector, porque si un sector se transforma para nuestros clientes también lo hace para nosotros. Por lo tanto, debemos saber adaptarnos a lo que ha de venir, que no está del todo claro pero se intuye. Además, queremos seguir con nuestros planes de crecimiento. Eso requiere músculo financiero y, en las circunstancias actuales, es un reto lograrlo.
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